Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
CRÓNICA
Por Andrés Amendizábal.
(sangría)Ya luego olvidaré las preces de las cuales por inorganizado fui sometido, sin embargo, por ahora, tendré que soportar que padezca de una memoria estable y me sea difícil no sentirme emocionalmente afectado. Es obvio que por razones mismas deduzcan anticipadamente que es inentendible, incoherente y un tanto estólido, por no decir; pendejo.
Hace apenas una hora y 26 minutos ;por decir un tiempo aproximado- sucedióme lo que ahora les he platicado y me desquició de tristeza. Hay mujeres por las cuales;y en el caso de las mujeres, los hombres; y para algunos homosexuales también- uno mismo siente diferente afección que por otras; ésta, a la cual hago referencia, fue sin duda la razón de la molestia que ahora cargo con temible delirio. Su nombre, aunque parezca innecesario, Ana. Entonces, hace más del tiempo que mencioné, festejaba mi titulación tardía. A no ser un estereotipo de hombre cabal y decente, siempre acudía ebrio a la universidad, trabajaba de medio turno, cuando no había algo que robar o cuando Ana me insistía y laborase.
(sangría)Insisto, antes de continuar, no soy un estereotipo o la propaganda de un cliché cualquiera; de vez en cuando consumía cualquier tipo de estupefaciente que fuese fácil de conseguir, aunque fatigosamente actuaba fuera del orden establecido. Llegué muy de noche continúo- y realmente no recuerdo nada aún cuando ahora esté frente al retrete vomitando y llorando amargamente. Por cierto, estoy en uno de esos baños públicos, extremadamente sucios, en un hospital: Hospital General Xoco.
(sangría)Llegué, entonces, a lo que es su casa, o lo que era su casa; ebrio y un tanto inconsciente por lo que había inhalado. Cito textualmente, lo que en labios de Ana, sucedió:
(sangría)¡Por qué...! siempre te pedí que jueras más razonable. Anoche llegastes, como siempre, perdido y briago; Y conforme a tu hora, me pedistes te hiciera algo de comer; Ayer, Ricardo, ayer quería decirte la mejor noticia de todas; ayer. Y mírate ahora, con esa pinche cara que te traes; ¿Recuerdas estos moretones? He tenido la necesidad de mentir a la policía… y todo para qué, para que ahora no recuerdes nada; ¡Mierda!, ¡maldita sea!
(sangría)Me corrió del cuarto cuando empezaba a desesperarse y gritar agudamente. Por rumores de los vecinos que le fueron a ver me enteré que estaba embarazada; y los golpes que ella vislumbra con rumores, yo mismo se los proporcioné.
(sangría)Perdí al niño, a su madre, mi esposa; me perdí. Lo escasamente saludable, es que quizá y lo olvide pronto; por lo menos en momentos para luego recaer en una resaca como la de ahora.
Por Andrés Amendizábal.
(sangría)Ya luego olvidaré las preces de las cuales por inorganizado fui sometido, sin embargo, por ahora, tendré que soportar que padezca de una memoria estable y me sea difícil no sentirme emocionalmente afectado. Es obvio que por razones mismas deduzcan anticipadamente que es inentendible, incoherente y un tanto estólido, por no decir; pendejo.
Hace apenas una hora y 26 minutos ;por decir un tiempo aproximado- sucedióme lo que ahora les he platicado y me desquició de tristeza. Hay mujeres por las cuales;y en el caso de las mujeres, los hombres; y para algunos homosexuales también- uno mismo siente diferente afección que por otras; ésta, a la cual hago referencia, fue sin duda la razón de la molestia que ahora cargo con temible delirio. Su nombre, aunque parezca innecesario, Ana. Entonces, hace más del tiempo que mencioné, festejaba mi titulación tardía. A no ser un estereotipo de hombre cabal y decente, siempre acudía ebrio a la universidad, trabajaba de medio turno, cuando no había algo que robar o cuando Ana me insistía y laborase.
(sangría)Insisto, antes de continuar, no soy un estereotipo o la propaganda de un cliché cualquiera; de vez en cuando consumía cualquier tipo de estupefaciente que fuese fácil de conseguir, aunque fatigosamente actuaba fuera del orden establecido. Llegué muy de noche continúo- y realmente no recuerdo nada aún cuando ahora esté frente al retrete vomitando y llorando amargamente. Por cierto, estoy en uno de esos baños públicos, extremadamente sucios, en un hospital: Hospital General Xoco.
(sangría)Llegué, entonces, a lo que es su casa, o lo que era su casa; ebrio y un tanto inconsciente por lo que había inhalado. Cito textualmente, lo que en labios de Ana, sucedió:
(sangría)¡Por qué...! siempre te pedí que jueras más razonable. Anoche llegastes, como siempre, perdido y briago; Y conforme a tu hora, me pedistes te hiciera algo de comer; Ayer, Ricardo, ayer quería decirte la mejor noticia de todas; ayer. Y mírate ahora, con esa pinche cara que te traes; ¿Recuerdas estos moretones? He tenido la necesidad de mentir a la policía… y todo para qué, para que ahora no recuerdes nada; ¡Mierda!, ¡maldita sea!
(sangría)Me corrió del cuarto cuando empezaba a desesperarse y gritar agudamente. Por rumores de los vecinos que le fueron a ver me enteré que estaba embarazada; y los golpes que ella vislumbra con rumores, yo mismo se los proporcioné.
(sangría)Perdí al niño, a su madre, mi esposa; me perdí. Lo escasamente saludable, es que quizá y lo olvide pronto; por lo menos en momentos para luego recaer en una resaca como la de ahora.
Hay veces que a la causa y lo perdido
no alcanza el tiempo para desquiciarse;
en otras, el por qué. Ya resignarse
no sirve si a los ojos muéveme un rüido.
El mismo que quizá por la tristeza
que presta la ausencia a lo de ahora
no queda más remedio: ya me llora
la ánima y tu rostro en mi cabeza.
no alcanza el tiempo para desquiciarse;
en otras, el por qué. Ya resignarse
no sirve si a los ojos muéveme un rüido.
El mismo que quizá por la tristeza
que presta la ausencia a lo de ahora
no queda más remedio: ya me llora
la ánima y tu rostro en mi cabeza.