MASTER LY 22
Laly
Cordeles de sueños
Hay cordeles sujetos de cimas nevadas,
de ellos penden los sueños blancos.
No siempre los valles presumen
torrentes de flores rosadas.
El viento peina con fuerza los macizos
y despierta los ecos de anhelos dormidos.
Y en el sutil puntillado de las emociones
se evaporan pinceladas de aromas,
de besos fáciles y trasnochados,
de copas rotas en los rincones.
Y se suceden las fases lunares
de los barcos sin puertos,
de los árboles sin sombras.
Entonces...
las puertas se entornan
y cuando se cambia de página
aparecen los falsos profetas,
salvadores de cuencas vacías
que erigen monolitos de piedra.
Cada tanto hay un eclipse de luna,
y se acerca una estrella fugaz
que agita el cordel bajando algún sueño
para que anide en tus manos.
Recuerdas los valles y luego piensas
que quizás no haya mas eclipses,
ni estrellas fugaces y te aferras a ese sueño
como si fuera el último madero en el mar.
Hay cordeles sujetos de cimas nevadas,
de ellos penden los sueños blancos.
No siempre los valles presumen
torrentes de flores rosadas.
El viento peina con fuerza los macizos
y despierta los ecos de anhelos dormidos.
Y en el sutil puntillado de las emociones
se evaporan pinceladas de aromas,
de besos fáciles y trasnochados,
de copas rotas en los rincones.
Y se suceden las fases lunares
de los barcos sin puertos,
de los árboles sin sombras.
Entonces...
las puertas se entornan
y cuando se cambia de página
aparecen los falsos profetas,
salvadores de cuencas vacías
que erigen monolitos de piedra.
Cada tanto hay un eclipse de luna,
y se acerca una estrella fugaz
que agita el cordel bajando algún sueño
para que anide en tus manos.
Recuerdas los valles y luego piensas
que quizás no haya mas eclipses,
ni estrellas fugaces y te aferras a ese sueño
como si fuera el último madero en el mar.
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