BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hemos sido como perros a los que su pelea les viene grande. Un combate ridículo y atroz en que familia y familiares se han ido despedazando mutuamente.
Los perros que somos, el odio enquistado que entre hermanos nos hemos profesado y mantenido, nos ha conservado dentro de la vida más de lo que en realidad creemos. No ha sido el amor ni el afecto ni la estima entre nosotros, más que una pantomima y una mentira; al contrario, ha sido el odio y el desprecio el que nos ha devuelto la vida.
Pálidos por el odio, despreciándonos y despojándonos como corresponde, nos mantenemos dentro de un círculo reducido de sentimientos despectivos y de emociones dispares aunque todas caracterizadas por el terror y por el temor que nos tenemos los unos a los otros, sin remisión.
Los perros que somos, el odio enquistado que entre hermanos nos hemos profesado y mantenido, nos ha conservado dentro de la vida más de lo que en realidad creemos. No ha sido el amor ni el afecto ni la estima entre nosotros, más que una pantomima y una mentira; al contrario, ha sido el odio y el desprecio el que nos ha devuelto la vida.
Pálidos por el odio, despreciándonos y despojándonos como corresponde, nos mantenemos dentro de un círculo reducido de sentimientos despectivos y de emociones dispares aunque todas caracterizadas por el terror y por el temor que nos tenemos los unos a los otros, sin remisión.