Odisea
Poeta recién llegado
Le sostuve el vaso. ¿Quién podría negarse?
Tuve en mis manos la belleza, una rosa hecha a tu semejanza…
Yo lo llamaría, ‘‘un pequeño imprevisto’’,
Sí habrá dichas en alguna parte del universo
querrá saber mi alma donde poder encontrarte,
sea cual fuere el destino que haya que tomar,
las estrellas infinitas en las que habitar: mis átomos
estarán formando la semilla, la que te dará vida, armonía,
cuerpo, un lugar, alguien que deba sostenerte, verte florecer.
La vida, entonces, se presenta curiosamente
como un espectro desvelado a altas horas de la noche.
No sé cuantos libros deberé leer para resucitarte,
la luna me verá como un lobo sin hogar
vagando por estas tierras. Buscando una morada
que se apiade de mi cansado cuerpo
por no ser más veloz que el viento.
Tuve en mis manos la belleza, una rosa hecha a tu semejanza…
Yo lo llamaría, ‘‘un pequeño imprevisto’’,
Sí habrá dichas en alguna parte del universo
querrá saber mi alma donde poder encontrarte,
sea cual fuere el destino que haya que tomar,
las estrellas infinitas en las que habitar: mis átomos
estarán formando la semilla, la que te dará vida, armonía,
cuerpo, un lugar, alguien que deba sostenerte, verte florecer.
La vida, entonces, se presenta curiosamente
como un espectro desvelado a altas horas de la noche.
No sé cuantos libros deberé leer para resucitarte,
la luna me verá como un lobo sin hogar
vagando por estas tierras. Buscando una morada
que se apiade de mi cansado cuerpo
por no ser más veloz que el viento.