Niña golondrina
Poeta recién llegado
CANTO DE MEDIA NOCHE
Despertar en el bosque a media noche
como un pájaro hambriento,
sediento de frio
con las manos adormecidas
sintiendo el eco furtivo del universo,
el movimiento fugaz de una estrella que cae.
Oír la noche, pálida canción de cuna,
niña ajena, que acurruca la luna entre sus manos.
Los gatos maúllan en el tejado
(Dos enamorados que profesan su amor en son de paz,
al unísono del viento que abraza mi ausencia)
Recordarse en otro tiempo,
con otros ojos, siempre distante;
a veces niña, a veces mujer,
a veces ave, a veces sueño.
Caminar descalza
inventando mundos paralelos,
silencios que oprimen mi pecho.
Mientras ellos duermen
yo me como las horas,
el corazón de las flores;
siembro oraciones
en la frente del niño que mece mi alma
cuando me vuelvo del mundo
del niño que sostiene mi mano
y detiene el tiempo mientras hace florecer gardenias en su boca
Niña golondrina
Despertar en el bosque a media noche
como un pájaro hambriento,
sediento de frio
con las manos adormecidas
sintiendo el eco furtivo del universo,
el movimiento fugaz de una estrella que cae.
Oír la noche, pálida canción de cuna,
niña ajena, que acurruca la luna entre sus manos.
Los gatos maúllan en el tejado
(Dos enamorados que profesan su amor en son de paz,
al unísono del viento que abraza mi ausencia)
Recordarse en otro tiempo,
con otros ojos, siempre distante;
a veces niña, a veces mujer,
a veces ave, a veces sueño.
Caminar descalza
inventando mundos paralelos,
silencios que oprimen mi pecho.
Mientras ellos duermen
yo me como las horas,
el corazón de las flores;
siembro oraciones
en la frente del niño que mece mi alma
cuando me vuelvo del mundo
del niño que sostiene mi mano
y detiene el tiempo mientras hace florecer gardenias en su boca
Niña golondrina