ecodelcaos
Poeta recién llegado
Autosabotaje
Voces en mi cabeza,
repican como agujas afiladas en el pavimento,
un constante eco que me desespera.
Comienzan como un suave susurro,
una brisa apenas perceptible en mi oído,
pero pronto se convierten en un rugido ensordecedor,
haciéndome cuestionar cada pensamiento y acción.
Como el zumbido de una mosca en mi oído,
insistente y perturbador con cada segundo que pasa,
hasta que al final, rendida y exhausta,
dejo que las voces me arrastren hacia el fondo del abismo.
Justo cuando estoy a punto de alcanzar la felicidad,
de sentir su cálido abrazo envolviéndome,
aparece una voz dentro de mí que me obliga a detenerme,
en el vórtice del huracán,
que arrastra todo a su paso.
Un sentimiento de miedo y ansiedad me envuelve,
como si una mano fría y oscura se aferrara a mi alma,
sin descanso acechando en las sombras de mi mente.
Pero en la quietud de la noche,
cuando las voces finalmente se calman,
me doy cuenta de la verdad que siempre ha estado allí:
el verdadero demonio que me atormenta,
soy yo misma.
Eco del caos
Voces en mi cabeza,
repican como agujas afiladas en el pavimento,
un constante eco que me desespera.
Comienzan como un suave susurro,
una brisa apenas perceptible en mi oído,
pero pronto se convierten en un rugido ensordecedor,
haciéndome cuestionar cada pensamiento y acción.
Como el zumbido de una mosca en mi oído,
insistente y perturbador con cada segundo que pasa,
hasta que al final, rendida y exhausta,
dejo que las voces me arrastren hacia el fondo del abismo.
Justo cuando estoy a punto de alcanzar la felicidad,
de sentir su cálido abrazo envolviéndome,
aparece una voz dentro de mí que me obliga a detenerme,
en el vórtice del huracán,
que arrastra todo a su paso.
Un sentimiento de miedo y ansiedad me envuelve,
como si una mano fría y oscura se aferrara a mi alma,
sin descanso acechando en las sombras de mi mente.
Pero en la quietud de la noche,
cuando las voces finalmente se calman,
me doy cuenta de la verdad que siempre ha estado allí:
el verdadero demonio que me atormenta,
soy yo misma.
Eco del caos