luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Naricita y un tierno corazón,
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.
Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.
Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.
¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.
-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.
En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...
Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.
Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.
Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.
Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.
¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.
-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.
En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...
Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.
Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!