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Ana vegana.

luz gento

Poeta que considera el portal su segunda casa
Naricita y un tierno corazón,
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.

Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.

Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.

¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.

-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.

En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...

Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.

Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!​
 
La verdad es que hay imágenes como la que refieres, que ciertamente te pueden inducir a ser vegano, vegetariano o impulsarte a meter a Mercedario, pero en fin... :)

Lindísimo el poema, al margen de mis tontunas.

Un abrazo.
Jajajaja, ¡ me encantan tus tontunas!!! Este está basado en un hecho real. Esta "naricita" es mi hija Anahí... Un día, siendo pequeñita, la llevé conmigo a una carnicería y descubrió la relación entre el pollo del plato y el animalito que hace pío, pío... Lo que descubrió en el medio le dejó una terrible impresión...
Bueno, ni te cuento la cara de las comadres que esperaban su turno en la carnicería, porque la nena no se calló la impresión de asco que le produjo, jajajaja. Ya desde entonces le viene la costumbre de defender causas perdidas... Es un tesoro...
Gracias por tu paso.
Un abrazo.
 
Naricita y un tierno corazón,
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.

Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.

Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.

¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.

-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.

En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...

Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.

Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!​


¡Genial!, me encanta este relato en versos rimados, felicidades luz, cautivador el relato, la niña. la madre el pollo y la "vegana".jajaj qué bueno.Gracias por compartir.
Un abrazo Luz
 
Tierno y muy profundo poema, dulzura que se torna en horror a los ojos de la niña al comprender la muerte. Un placer pasar por su magnífica poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Naricita y un tierno corazón,
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.

Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.

Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.

¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.

-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.

En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...

Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.

Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!​

Me encantó la historia y la manera como la cuentas en versos. Muy lindo, gracioso y para reflaxionar. Un placer leerte Luz. Saludos.
 
Me recordó la historia del pollito aquel que se perdió y apareció en el arroz. Los niños la cantaban muy divertidos, sin darse cuenta de que cuando apareció en el arroz, era en el arroz con pollo, que a todos les encantaba pero que no asimilaban la infame fortuna del pollito. No sé si conoces la canción.
Es que algunas canciones infantiles, como los cuentos clásicos, eran una pasada de crueles.

Muy lindo tu poema.
Otro beso, guapa.
 
¡Genial!, me encanta este relato en versos rimados, felicidades luz, cautivador el relato, la niña. la madre el pollo y la "vegana".jajaj qué bueno.Gracias por compartir.
Un abrazo Luz
Ya ves, esto de los niños de hoy en día que se piensan que el pollo lo produce mercadona igual que el jabón y cuando toma conciencia de la realidad , a la del pollo me refiero, se pegan un sofocón de aquellos. Y es que, visto a través de sus ojos inocentes, o con una mirada un poco más compasiva, no deja de ser una crueldad.
Bueno, al final esta historia dio lugar a otro poemita.
Un abrazo.
 
Me recordó la historia del pollito aquel que se perdió y apareció en el arroz. Los niños la cantaban muy divertidos, sin darse cuenta de que cuando apareció en el arroz, era en el arroz con pollo, que a todos les encantaba pero que no asimilaban la infame fortuna del pollito. No sé si conoces la canción.
Es que algunas canciones infantiles, como los cuentos clásicos, eran una pasada de crueles.

Muy lindo tu poema.
Otro beso, guapa.
Jajajaja, sí hay algunas canciones por ahí, rondas y cuentos que casi se podrían calificar como de terror, pero esta no la conozco.
Otro beso para ti resalada.
 
Jajajaja, sí hay algunas canciones por ahí, rondas y cuentos que casi se podrían calificar como de terror, pero esta no la conozco.
Otro beso para ti resalada.
Pues mira, la canción dice más o menos:
Van tres noches que no duermo, lalá
de pensar en mi pollito lalá
mi pooollito, lalá,
pobrecito, lalá
yo no sé dónde estaráaaa.
Tiene un pico muy chiquito, lalá
y la cresta colorada, lalá
mueve el cuello, lalá,
mueve el ala, lalá
y dice kikirikiiiii
Lo he buscado por oriente, lalá
por oriente y occidente, lalá
mi pooollito, lalá,
pobrecito, lalá
lo he encontrado en el arroz.​

Los niños pensaban que lo había encontrado comiendo arroz (no metido dentro y despedazado)​
 
Pues mira, la canción dice más o menos:
Van tres noches que no duermo, lalá
de pensar en mi pollito lalá
mi pooollito, lalá,
pobrecito, lalá
yo no sé dónde estaráaaa.
Tiene un pico muy chiquito, lalá
y la cresta colorada, lalá
mueve el cuello, lalá,
mueve el ala, lalá
y dice kikirikiiiii
Lo he buscado por oriente, lalá
por oriente y occidente, lalá
mi pooollito, lalá,
pobrecito, lalá
lo he encontrado en el arroz.​

Los niños pensaban que lo había encontrado comiendo arroz (no metido dentro y despedazado)​
¡Qué horror! debe ser del tiempo de Maricastaña por la facha... No lo había escuchado en mi vida. Creo que seguiré haciendo poemas infantiles a ver si borramos estos de la escena nacional, jajajaja.
Un abrazo amiga, me haces pasar unos ratos inolvidables con tus comentarios.
Un beso gigante con achuchón.
 
Muy buena esta historia Luz de como Ana se hace vegetariana. La verdad es que no me extraña que le impresionara. Algunos niños piensan que todos los animales son de compañia.
Abrazos hasta tu espacio
Sí Valentina, es así, somos la cultura del envase y cuando son pequeños creen que la comida surge en los paquetes, jajaja. Gracias por pasar.
Un abrazo.
 
Naricita y un tierno corazón,
en su alma de niña ciudadana
que pasea en calles de algodón
sostenida por mano soberana.

Descubriendo el mundo desde el suelo,
aprendiendo la vida y sus cerrojos,
imagina el día un caramelo
que florece, feliz, ante sus ojos.

Un buen día, por eso de las cosas,
a la compra se fue con su mamá,
y entre colas y esperas fue a encontrar,
unos ojos que tristes la miraban.

¡Vaya susto!, un pollo con cabeza,
con ojitos, sus patas y hasta el pico,
desplumado, sin bolso ni abanico,
ni gallinas, ni cuentos, ¡de una pieza!.

-¡Es un pollo!- Exclama alarmada,
mientras todos la miran sin rubor,
y ante ellos escapa horrorizada...
Ante un crimen se siente espectador.

En su mente desfilan sus comidas,
descubriendo sus caras con sus ojos,
decidiendo muy firme que,¡ en la vida!
comerá de otro bicho los despojos...

Ahora come manzanas, coliflor,
lentejas , arrocito, lechuguita,
comparte su jardín con picaflor,
contentos corazón y barriguita.

Y sin saber qué será mañana,
si bombero, ciclista o domador,
una cosa ya sabe, sí señor,
¡soy Ana y seré... vegana!​
Indagando por tu armario he hallado esta joyita,.... pobrecilla, ¡qué sobresalto se llevó! :eek:
Me gusta mucho como narras el sentir de Ana y su inevitable descubrimiento.
Ha sido un placer leerlo, Luz, un fuerte abrazo. :)
Javier
 
Gracias Javier por andar escarbando entre mis cosas. Hasta yo había olvidado mis historias. Esta Ana es Anahí, mi hija, y sólo cuento algo real. A día de hoy sigue siendo vegetariana, jejeje
Luz
 
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