Se asemeja la calma a una voz de cuencos y desembocaduras
y parece la voluntad en pecho una percusión dentro de la percusión,
una percusión de raíces y Sol…
y esos reencuentros de laderas cantarinas
bajo las constelaciones de trapo
y el trueno de alambres
y los tucanes que bailan por las papelerías
los retornos de calles condensadas
y esa comodidad en alas de murciélago
y esos acuerdos de remeros de vientre de pan
y los retoños por esas lloviznas multicolores en las libretas
y aquellos oleajes que nos llegaban repletos de sentimientos.
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