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Tú, yo y diez cuervos en la mesa

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú, encallada décadas en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída y la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste a restaurar mi tiempo tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros,

danzabas tras el vientre en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.
 
Última edición:
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú encallada décadas, en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas y dispuestas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas,

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos,

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida, de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída, la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste, a restaurar mi tiempo, tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros

danzabas tras el vientre, en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.
Buenas noches
Un placer leer tus hermosas letras al entrar
Gracías por compartirlas
Un saludo
 
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú encallada décadas, en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas y dispuestas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas,

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos,

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida, de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída, la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste, a restaurar mi tiempo, tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros

danzabas tras el vientre, en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.
Monje Mont sus versos conducen a la definición de lo que es preciso empacar, para algunos no hay otra opción pero se necesitan agallas para hacerlo, valentía, corage y más cosas, las mismas que los años van difuminando, me alegra haber leído su poema, saludos.
 
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú encallada décadas, en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas y dispuestas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas,

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos,

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida, de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída, la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste, a restaurar mi tiempo, tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros

danzabas tras el vientre, en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.
Llevan sus versos a un recorrido por un camino trágico, sembrado de dudas y alfombrado de certezas que quisiéramos desechar. Imágenes que sofocan, sentimientos que atenazan. Versos para el alma herida.
Me ha gustado esta lectura, en un género en el que antes no había leído nada. Un cordial saludo.
 
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú encallada décadas, en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas y dispuestas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas,

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos,

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida, de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída, la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste, a restaurar mi tiempo, tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros

danzabas tras el vientre, en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.


Tiene un fondo filosófico, imágenes surrealistas y una oscuridad propia de este género.
La obra es completa, la veo como un paseo por los rincones más sórdidos del alma, pero sobre el final se demuestra que la luz, por más imperfecta que parezca, es más poderosa que cualquier sombra. El lado luminoso de la vida termina imponiéndose.
Fue un gusto encontrar este trabajo.
Un abrazo y muy feliz viernes.
 
Éramos jóvenes, como nubes en árboles distantes

con sus voces ambiguas proclamando

dudas certeras, tormentas en los tacones soleados.


Tú encallada décadas, en la tisis de los puertos desolados

y en apegos con las maletas hechas y dispuestas.

Los días se te fugaban por los agujeros del espacio-tiempo,

pero se te hacía imposible percibir la nada y sus vastos argumentos.


En el ánfora que aún imaginaba llena, donde las pretéritas manos

habían tramado ríos puros y serenos

–tan serenos como un estólido mirando una ventana–

el joker chapoteaba en las partidas que pudo haber ganado.


Y cuando el cuello dolorido de terciar en todas esas,

permitía la mirada en sólo un punto,

imaginaba, también, las manos desperdigando intentos,

en aquellas noches tan impropias,

cuando del juego con las damas se trataba.


Y el árbol de los peros seguía dándome cosechas.


De etiqueta, diez cuervos en la mesa,

extraían los restos de la vida, de los esqueletos del pan diario.

Pero forjaban en nosotros el rictus del decapitado.

Regurgitaban, sin embargo, algunos días para mantenernos vivos

mientras graznaban sus canciones de Black Metal.



Las andantes externaban el disgusto por mis ojos de asesino,

pero dejaban sus mejores voluntades para peores porvenires:

“Que cieguen al que nos ve por dentro.

Que a nuestros malos designios se doblegue…

A este cariño entrañable de los cuervos por los ojos”.


“Así se forja un ogro”.

Cuando el camino es de caída, la gravedad despliega sus patíbulos,

los seres alados afinan puntería. Las flechas aciertan en las cuencas…

“Pero aún no me cegaban los ases en la manga”.


Y llegaste, a restaurar mi tiempo, tan a tiempo.

Y aunque en mis cristales no escuchaba tus gestiones,

llegaste con los azares del árbol de la vida.

Como un repiqueteo de pájaros

danzabas tras el vientre, en las semillas.

Germinaron así, los caminos que a los elegidos acontecen.

Germinaron las semillas de mostaza… Y tus manos tan a tiempo.
Impresionantes imágenes y metáforas para estos versos, que nos dicen que la oscuridad eterna no existe, siempre hay una luz que llega desde el rincon más inesperado a alumbrar nuestra existencia y restaurar el balance. Felicitaciones Monje Mont por su magnífica poesía, saludos Daniel
 
Monje Mont sus versos conducen a la definición de lo que es preciso empacar, para algunos no hay otra opción pero se necesitan agallas para hacerlo, valentía, corage y más cosas, las mismas que los años van difuminando, me alegra haber leído su poema, saludos.
Te agradezco mucho tu visita estimada Desire. Me complace que te alegraran mis trazos. Que estés bien. Un abrazo, amiga.
 
Llevan sus versos a un recorrido por un camino trágico, sembrado de dudas y alfombrado de certezas que quisiéramos desechar. Imágenes que sofocan, sentimientos que atenazan. Versos para el alma herida.
Me ha gustado esta lectura, en un género en el que antes no había leído nada. Un cordial saludo.
Muchas gracias amigo Luis por la motivación de tu presencia y por dejar siempre una huella profunda. Que cada día estés mejor. Un abrazo.
 
Siempre me ha gustado tu poesía, Gerardo. Es inteligente, ingeniosa y sabes darle el "punto" atractivo utilizando términos modernos y creando contrastes en el lenguaje.
Este poema es una buena muestra de lo que digo. Se nota que trabajas tus obras a fondo y cuidas cada verso.
Si me permites una pequeña crítica (o mejor dicho, una opinión personal), para mi gusto persigues demasiado la cadencia y la musicalidad (esa a la que te referías en tu post sobre el verso libre). Se aprecia bastante en el gran cuidado que pones en el corte de los versos y en la construcción de cada estrofa; también en el uso de rimas, ciertamente disimuladas y poco abundantes, pero que no pasan desapercibidas en la lectura de los poemas. Y bueno, en realidad no lo veo como algo malo (de hecho muchos poetas y lectores lo verán con buenos ojos y como algo excelente y positivo), pero personalmente en este tipo de poemas largos y con ciertas intenciones narrativas, pienso que le resta fluidez.
Es como si tú mismo autolimitaras tu libertad creativa por querer incidir tanto en esa cadencia, musicalidad o forma poéticas.
No pienses que digo que necesariamente sea malo, al revés, quizás para muchos sea una virtud, y además es tu elección al escribir, pero en mi opinión si dieras un poco más carácter prosaico y tuvieras menos "cuidado" con la perfección formal creo que el resultado, dado tu gran talento, podría ser muy interesante.
En cualquier caso, el poema me gustó de verdad, Mis sinceras felicitaciones y abrazos, amigo.
 
Última edición:
Siempre me ha gustado tu poesía, Gerardo. Es inteligente, ingeniosa y sabes darle el "punto" atractivo utilizando términos modernos y creando contrastes en el lenguaje.
Este poema es una buena muestra de lo que digo. Se nota que trabajas tus obras a fondo y cuidas cada verso.
Si me permites una pequeña crítica (o mejor dicho, una opinión personal), para mi gusto persigues demasiado la cadencia y la musicalidad (esa a la que te referías en tu post sobre el verso libre). Se aprecia bastante en el gran cuidado que pones en el corte de los versos y en la construcción de cada estrofa; también en el uso de rimas, ciertamente disimuladas y poco abundantes, pero que no pasan desapercibidas en la lectura de los poemas. Y bueno, en realidad no lo veo como algo malo (de hecho muchos poetas y lectores lo verán con buenos ojos y como algo excelente y positivo), pero personalmente en este tipo de poemas largos y con ciertas intenciones narrativas, pienso que le resta fluidez.
Es como si tú mismo autolimitaras tu libertad creativa por querer incidir tanto en esa cadencia, musicalidad o forma poéticas.
No pienses que digo que necesariamente sea malo, al revés, quizás para muchos sea una virtud, y además es tu elección al escribir, pero en mi opinión si dieras un poco más carácter prosaico y tuvieras menos "cuidado" con la perfección formal creo que el resultado, dado tu gran talento, podría ser muy interesante.
En cualquier caso, el poema me gustó de verdad, Mis sinceras felicitaciones y abrazos, amigo.

Mis disculpas a los que te anteceden. Después de esta respuesta regreso con mi agradecimiento a ellos. Vengo a responderte porque no habías compartido tu opinión sobre mi trabajo antes (bueno en este mi regreso en octubre) y además de agradecerte tu visita y tu amable comentario quería responder (me gusta hacerlo) los conceptos que apuntas en tu comentario. Me das la oportunidad de hablar un poco sobre las bases de lo que hago.
Antes te pido disculpas por no devolver la visita. No eres un autor al que se le deba llegar con un "me gusta" o "no me gusta" y cuando se trata de profundizar, si no domino el tema no me arriesgo a opinar. Sobre la poesía realista apenas empiezo a estudiar (lentamente) sobre sus fundamentos. Y como se mueve en las fronteras entre la prosa y la poesía, antes debo tener mucha claridad para ser objetivo en mis opiniones y para atreverme a experimentar con ella. Y por supuesto, para opinar sobre tu poesía desde tu perspectiva o al menos desde una perspectiva que considere primordial lo que tú quieres o buscas lograr.
Pues bien, vamos a lo mío. Te agradezco tu opinión y te aseguro que la tomaré muy en cuenta cuando me atreva con el realismo, pero, pero..., en lo que yo hago y busco ahora, lo de la cadencia no es negociable. Digamos que busco el punto intermedio, el equilibrio tal vez. Por ahora no busco que mi poesía se escuche como prosa. Y aunque como parte de ese equilibrio busco narrar una historia, no pretendo que sea solamente narrativa, sino que, quede bien demarcada como poesía y tenga matices líricos, introspectivos, pero a la vez universales, que indague en el campo abstracto de la idea pero también en el concreto de lo cotidiano. Además, lo mío, debe ser ampliamente metafórico porque la metáfora desde mi concepción de poesía es el lenguaje propio de este género y también permite condensar en una línea lo que en prosa requeriría de muchas. Lo de las rimas son accidentales como suele darse en la prosa sin problema alguno, sin embargo, creo (yo) que a veces es más nocivo y entraba mucho más el ritmo, tratar de evitarla. Por otra parte, la rima interna y la repetición de palabras y de estructuras son los instrumentos más comunes que se utilizan en el verso libre tradicional para mejorar el ritmo. A mi me parecen buenos instrumentos para mantenerme al centro y a la vez hacer lo mío: plasmar pensamiento. Bueno, quizás en algún momento experimente otras formas.
Ahora te la devuelvo. A mí (ojo. a mí) me gustaría que tus obras que son ricas en experiencias y sugerencias, las alejaras un poco más de la prosa, con mayor cadencia y un lenguaje un tanto más metafórico. Pero claramente no es lo que haces y lo respeto, por supuesto, y debo evaluarlo desde tu propia concepción de poesía para ser justo. Como te digo debo aprender más sobre el realismo para ser equilibrado y no solamente generar mi opinión fundamentado en mis gustos particulares. Aunque, sí, creo que el resultado sería muy agradable y original.
Aprecio mucho tus consejos y las cosas buenas que apuntas (aunque nunca me las creo. Así soy). Gracias por tu visita y te mando un abrazo sincero aunque con cierto reparo por lo de "las vírgenes" (broma).
 
Mis disculpas a los que te anteceden. Después de esta respuesta regreso con mi agradecimiento a ellos. Vengo a responderte porque no habías compartido tu opinión sobre mi trabajo antes (bueno en este mi regreso en octubre) y además de agradecerte tu visita y tu amable comentario quería responder (me gusta hacerlo) los conceptos que apuntas en tu comentario. Me das la oportunidad de hablar un poco sobre las bases de lo que hago.
Antes te pido disculpas por no devolver la visita. No eres un autor al que se le deba llegar con un "me gusta" o "no me gusta" y cuando se trata de profundizar, si no domino el tema no me arriesgo a opinar. Sobre la poesía realista apenas empiezo a estudiar (lentamente) sobre sus fundamentos. Y como se mueve en las fronteras entre la prosa y la poesía, antes debo tener mucha claridad para ser objetivo en mis opiniones y para atreverme a experimentar con ella. Y por supuesto, para opinar sobre tu poesía desde tu perspectiva o al menos desde una perspectiva que considere primordial lo que tú quieres o buscas lograr.
Pues bien, vamos a lo mío. Te agradezco tu opinión y te aseguro que la tomaré muy en cuenta cuando me atreva con el realismo, pero, pero..., en lo que yo hago y busco ahora, lo de la cadencia no es negociable. Digamos que busco el punto intermedio, el equilibrio tal vez. Por ahora no busco que mi poesía se escuche como prosa. Y aunque como parte de ese equilibrio busco narrar una historia, no pretendo que sea solamente narrativa, sino que, quede bien demarcada como poesía y tenga matices líricos, introspectivos, pero a la vez universales, que indague en el campo abstracto de la idea pero también en el concreto de lo cotidiano. Además, lo mío, debe ser ampliamente metafórico porque la metáfora desde mi concepción de poesía es el lenguaje propio de este género y también permite condensar en una línea lo que en prosa requeriría de muchas. Lo de las rimas son accidentales como suele darse en la prosa sin problema alguno, sin embargo, creo (yo) que a veces es más nocivo y entraba mucho más el ritmo, tratar de evitarla. Por otra parte, la rima interna y la repetición de palabras y de estructuras son los instrumentos más comunes que se utilizan en el verso libre tradicional para mejorar el ritmo. A mi me parecen buenos instrumentos para mantenerme al centro y a la vez hacer lo mío: plasmar pensamiento. Bueno, quizás en algún momento experimente otras formas.
Ahora te la devuelvo. A mí (ojo. a mí) me gustaría que tus obras que son ricas en experiencias y sugerencias, las alejaras un poco más de la prosa, con mayor cadencia y un lenguaje un tanto más metafórico. Pero claramente no es lo que haces y lo respeto, por supuesto, y debo evaluarlo desde tu propia concepción de poesía para ser justo. Como te digo debo aprender más sobre el realismo para ser equilibrado y no solamente generar mi opinión fundamentado en mis gustos particulares. Aunque, sí, creo que el resultado sería muy agradable y original.
Aprecio mucho tus consejos y las cosas buenas que apuntas (aunque nunca me las creo. Así soy). Gracias por tu visita y te mando un abrazo sincero aunque con cierto reparo por lo de "las vírgenes" (broma).


Bueno, en mi caso llegar al realismo ha sido por una mera evolución personal (para algunos buena y para otros mala :(). Empecé escribiendo con rimas, luego me pasé a la poesía más metafórica, incluso cercana al surrealismo (aquí te dejo una muestra: http://mundopoesia.com/foros/temas/los-ocasos-rosas-de-malasana.729423/), y acabe escribiendo poemas realistas y a veces "prosas cortadas", casi monólogos ;)
Tu poesía, como te he dicho antes, siempre me ha gustado, y para mi gusto, sin duda alguna, es de las mejores de este foro; pero lo que te quería decir (a lo mejor me he explicado mal), no es que escribas prosa o realismo, simplemente que en mi opinión (en la mía) sería interesante y positivo que optaras un poco más por la libertad (o "libertinaje" :)) creativos frente a la búsqueda de la perfección y cadencia versales. Y "las cosas buenas" que apuntaba no las digo por "peloteo", las pienso sinceramente. Otro abrazo, estimado amigo.
 
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Tiene un fondo filosófico, imágenes surrealistas y una oscuridad propia de este género.
La obra es completa, la veo como un paseo por los rincones más sórdidos del alma, pero sobre el final se demuestra que la luz, por más imperfecta que parezca, es más poderosa que cualquier sombra. El lado luminoso de la vida termina imponiéndose.
Fue un gusto encontrar este trabajo.
Un abrazo y muy feliz viernes.
Un honor encontrar tus amables palabras en mi escrito, estimada poeta. Gracias por tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Impresionantes imágenes y metáforas para estos versos, que nos dicen que la oscuridad eterna no existe, siempre hay una luz que llega desde el rincon más inesperado a alumbrar nuestra existencia y restaurar el balance. Felicitaciones Monje Mont por su magnífica poesía, saludos Daniel
Te agradezco mucho estimado Daniel por tus lecturas siempre profundas y tus comentarios amables e enriquecedores. Que estés bien amigo. Un abrazo.
 
Bueno, en mi caso llegar al realismo ha sido por una mera evolución personal (para algunos buena y para otros mala :(). Empecé escribiendo con rimas, luego me pasé a la poesía más metafórica, incluso cercana al surrealismo (aquí te dejo una muestra: http://mundopoesia.com/foros/temas/los-ocasos-rosas-de-malasana.729423/), y acabe escribiendo poemas realistas y a veces "prosas cortadas", casi monólogos ;)
Tu poesía, como te he dicho antes, siempre me ha gustado, y para mi gusto, sin duda alguna, es de las mejores de este foro; pero lo que te quería decir (a lo mejor me he explicado mal), no es que escribas prosa o realismo, simplemente que en mi opinión (en la mía) sería interesante y positivo que optaras un poco más por la libertad (o "libertinaje" :)) creativos frente a la búsqueda de la perfección y cadencia versales. Y "las cosas buenas" que apuntaba no las digo por "peloteo", las pienso sinceramente. Otro abrazo, estimado amigo.

Muchas gracias Luis por tu opinión. Comprendo lo que dices, pero no es exactamente lo que, por ahora, busco... Y no porque no valore el realismo, por lo contario, pienso que requiere de gran creatividad y algunas veces me deja con la boca abierta, pero cada uno con lo suyo y lo mío es fútbol. Gracias también por la motivación de tus palabras. Que estés bien. Un abrazo.
 
Alucinantes versos llenos de sombras para "forjar un ogro" en la dimension de los siniestros pero tambien ofrece las luces del ilusionista que siempre tiene ases bajo la manga para que en su transitar con los demonios no quedar atrapado en su pesadilla. Grata lectura, excelente creatividad. Saludos amigo Monje.
 
Muchas gracias Luis por tu opinión. Comprendo lo que dices, pero no es exactamente lo que, por ahora, busco... Y no porque no valore el realismo, por lo contario, pienso que requiere de gran creatividad y algunas veces me deja con la boca abierta, pero cada uno con lo suyo y lo mío es fútbol. Gracias también por la motivación de tus palabras. Que estés bien. Un abrazo.


Por cierto, Gerardo, hoy me he acordado de un antiguo poema tuyo que también me encantó ("La penúltima partida"). No sé si lo tienes en este foro, pero si no lo tienes aquí estaría genial que lo trajeses :). Un abrazo amigo.
 
Alucinantes versos llenos de sombras para "forjar un ogro" en la dimension de los siniestros pero tambien ofrece las luces del ilusionista que siempre tiene ases bajo la manga para que en su transitar con los demonios no quedar atrapado en su pesadilla. Grata lectura, excelente creatividad. Saludos amigo Monje.
Muchas gracias Ansel por tu visita y tu profundo y motivador comentario. Que estés bien y que el nuevo año te sonría. Un abrazo.
 
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