Martín José
Poeta adicto al portal
Esta "mi Aldea", que elegí un día
para dejar de vagamundear
sin propuesta del destino
tan sólo por no defraudar
un antiguo vicio que tengo en los pies
Aquí descansan ilusiones truncas
aventuras muertas sin haber nacido
amores que sólo yo, supe que existían
y un montón de sueños
que voy a soñar en noches vacías
Por aquí caminan junto a mí
añoranzas que me unen
a este mundo extraño
que ya no es el mío
Mas, esta mi Aldea tiene el encanto
del mar y los morros
del verde y los trinos
del placer de volar con palabras
sueltas a brisas marinas
Encanto del tiempo sin tiempo...
para curtir sabores nuevos
para cantar algunas de aquellas
canciones que llevé guardadas
por tantos rincones
para observar sin prisa
el guiño de amor que me hace la Luna
y el lánguido ocaso del atardecer
Esta Aldea baja, seductora
cosmopolita y acogedora
que penetra al mar
como una mano abierta
que desliza entre sus rocas
las aguas que bañan
los cuerpos sedientos
de sal y de Sol
Esta mi Aldea, preludio de un viaje
misterioso tanto más cuanto
de los que ya viví
para dejar de vagamundear
sin propuesta del destino
tan sólo por no defraudar
un antiguo vicio que tengo en los pies
Aquí descansan ilusiones truncas
aventuras muertas sin haber nacido
amores que sólo yo, supe que existían
y un montón de sueños
que voy a soñar en noches vacías
Por aquí caminan junto a mí
añoranzas que me unen
a este mundo extraño
que ya no es el mío
Mas, esta mi Aldea tiene el encanto
del mar y los morros
del verde y los trinos
del placer de volar con palabras
sueltas a brisas marinas
Encanto del tiempo sin tiempo...
para curtir sabores nuevos
para cantar algunas de aquellas
canciones que llevé guardadas
por tantos rincones
para observar sin prisa
el guiño de amor que me hace la Luna
y el lánguido ocaso del atardecer
Esta Aldea baja, seductora
cosmopolita y acogedora
que penetra al mar
como una mano abierta
que desliza entre sus rocas
las aguas que bañan
los cuerpos sedientos
de sal y de Sol
Esta mi Aldea, preludio de un viaje
misterioso tanto más cuanto
de los que ya viví