Son esas tardes
de dudosa procedencia
cuando el tedio empieza
a lloviznar parejo
y estás entre el suicidio o la merienda
y ves crecer a la sombra
el musgo del abandono
y el amor se reduce a un juego de mesa
y el sueño de la casa impropia
te raya los muebles ajenos
y el vecino aprendió a usar la bordeadora
y le importa un carajo
los truenos o tu cajita de música
y escribís la nostalgia en cursiva
y te das lástima en serio
y pensás qué delirio haber madrugado
y no encontrar nadie despierto
ni un dios que te dé amparo
o un diablo financiamiento
de qué sirvió la ironía
decirte que era cierto
creer que es pasajera
la honestidad como una piedra
tosca de los caminos
y qué edificio inútil la añoranza.
de dudosa procedencia
cuando el tedio empieza
a lloviznar parejo
y estás entre el suicidio o la merienda
y ves crecer a la sombra
el musgo del abandono
y el amor se reduce a un juego de mesa
y el sueño de la casa impropia
te raya los muebles ajenos
y el vecino aprendió a usar la bordeadora
y le importa un carajo
los truenos o tu cajita de música
y escribís la nostalgia en cursiva
y te das lástima en serio
y pensás qué delirio haber madrugado
y no encontrar nadie despierto
ni un dios que te dé amparo
o un diablo financiamiento
de qué sirvió la ironía
decirte que era cierto
creer que es pasajera
la honestidad como una piedra
tosca de los caminos
y qué edificio inútil la añoranza.
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