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Juego de mesa

Riolita

Poeta adicto al portal
Son esas tardes
de dudosa procedencia
cuando el tedio empieza
a lloviznar parejo
y estás entre el suicidio o la merienda
y ves crecer a la sombra
el musgo del abandono
y el amor se reduce a un juego de mesa
y el sueño de la casa impropia
te raya los muebles ajenos
y el vecino aprendió a usar la bordeadora
y le importa un carajo
los truenos o tu cajita de música
y escribís la nostalgia en cursiva
y te das lástima en serio
y pensás qué delirio haber madrugado
y no encontrar nadie despierto
ni un dios que te dé amparo
o un diablo financiamiento
de qué sirvió la ironía
decirte que era cierto
creer que es pasajera
la honestidad como una piedra
tosca de los caminos
y qué edificio inútil la añoranza.
 
Última edición:
Son esas tardes
de dudosa procedencia
cuando el tedio empieza
a lloviznar parejo
y entre el suicidio o la merienda
el amor se reduce a un juego de mesa
y ves crecer a la sombra
el musgo del abandono
y el sueño de la casa impropia
te raya los muebles ajenos
y el vecino aprendió a usar la bordeadora y le importa un carajo
los truenos o tu cajita de música
y escribís la nostalgia en cursiva
y te das lástima en serio
y pensás qué delirio haber madrugado
y no encontrar nadie despierto
ni un dios que te dé amparo
o un diablo financiamiento
de que sirvió la ironía
decirte que era fácil
la honestidad como una piedra
tosca de los caminos
y qué edificio inútil la añoranza.
El cerebro tiene esa mala costumbre de quedase pegado. Un saludo, Riolita.
 
Así es amigo, el amor y otras cosas parece son un juego de mesa donde el que controla los dados sabe quien gana y quien pierde y a nosotros solo nos queda elucubrar como ganar en alguna jugada terrenal. Muy creativos versos, un placer leerlos. Saludos compañero, que este bien, talvez algo suceda en la próxima jugada.
 
La próxima jugada nos encontrará triunfantes amigo Daniel. Vaya un saludo hasta esa Honduras que debe estar preciosa más allá de aquellos que no sepan jugar en ella.
 
Son esas tardes
de dudosa procedencia
cuando el tedio empieza
a lloviznar parejo
y estás entre el suicidio o la merienda
y ves crecer a la sombra
el musgo del abandono
y el amor se reduce a un juego de mesa
y el sueño de la casa impropia
te raya los muebles ajenos
y el vecino aprendió a usar la bordeadora
y le importa un carajo
los truenos o tu cajita de música
y escribís la nostalgia en cursiva
y te das lástima en serio
y pensás qué delirio haber madrugado
y no encontrar nadie despierto
ni un dios que te dé amparo
o un diablo financiamiento
de que sirvió la ironía
decirte que era cierto
creer que es pasajera
la honestidad como una piedra
tosca de los caminos
y qué edificio inútil la añoranza.
Me ha gustado mucho, poeta. Genial, "el amor se reduce a un juego de mesa". Potentes versos. Saludos
 
Última edición:
Me encanta como abordas con exquisites este universo
de contradicciones, sentimientos que surgen de las cenizas
de la nostalgia. Pareciera que no importa cuantas veces
se mezclen las cartas siempre nos tocan las perdedoras
un placer leer.
Saludo
Qué gusto Marlene, gracias por tu visita. Sí, la ambigüedad es como un segundo nombre que llevamos.
Saludos.
 
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