El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y mientras, una lluvia macilenta,
la paz inscrita a golpe de resuello,
y mientras, un descanso que fatiga,
un ir de un sinvivir, cóncavo, lleno.
Y mientras, un borracho que se pierde,
un claxon trasnochado, un falso cielo,
carteles embriagados de artificios,
un paso recluído en el cemento.
Sonrisas sin placer, dos furcias dignas
comiéndose la esquina, hartas de cuerpo,
decenas de espirales y miradas
con ojos de estropajo y tacto ciego.
Un flash como una ráfaga consciente,
la amarga sensación de su reflejo
y mientras, bajo el ala la cabeza
de un “no quiero pensar” y el juicio, huero.
Un avestruz gigante que delira,
natura trastornando su intelecto,
y mientras, un amago de cordura
negando la existencia de los sueños.
Triunfante la ciudad yergue sus luces,
soberbia muestra el ritmo de su imperio.
Y mientras pasa solo lo que pasa.
Y mientras solo pasa más que el tiempo.
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