Rubén Sada
Poeta asiduo al portal
TRASHUMANTE DE UN LETARGO
A mi raciocinio ordeño
por sacarle un verso tibio,
buscando un poco de alivio
mientras poemas pergeño.
Peregrino en este sueño
infinitamente largo,
pasó un veinte veinte amargo
y en el dejavú en que estoy,
hoy me doy cuenta que soy
trashumante de un letargo.
·
Atravieso un perihelio
y transito este segundo
sin entender este mundo
adorador del sepelio.
El poder es su evangelio,
lo tienen, y sin embargo
del daño no se hacen cargo
y su apetito es voraz,
mientras yo bebo mi agraz,
trashumante de un letargo.
·
La tierra sigue su curso
en el que soy pasajero,
ya tengo ‘ahujeriado’ el cuero
de oír el mismo discurso.
La mentira es su recurso
y la rapiña un recargo,
yo con cuitas me descargo
por que no implote mi bocio,
soy con tanto tiempo de ocio
trashumante de un letargo.
·
La escena pinta dantesca
mientras gran pena transmite,
pero aunque mi piel tirite
no podrá apagar mi yesca.
Increíble y novelesca
es cada historia que alargo,
¿sabrá a muerte por encargo
con la cual jamás comulgo?
Soy como el resto del vulgo:
trashumante de un letargo.
·
El tiempo se confabula
contra mí en sus hemiciclos,
nacer y morir son ciclos
en los que el pulso deambula.
Cada segundo pendula
en una absurda inclemencia,
menos mal que tengo influencia
de un cielo de poesía,
porque sino, qué agonía,
sopor, niebla, somnolencia.
·
Aun si hay humo fantasmal
voy echando a andar mi pierna,
también un oso que hiberna
ve el invierno hasta el final.
Y cuando brote el rosal
en un jardín sin espino,
arribaré a mi destino
de zorzal de primaveras,
sin muros y sin fronteras,
trashumante y peregrino.
·
© Rubén Sada. 14/05/2021.