Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una encina centenaria,
en su tronco ya reseco,
no se sabe bien porqué,
tiene un formidable hueco.
Fernanda escuchó decir
que un gran rayo cayó en ella,
partiéndola a la mitad,
desgarrando su corteza.
Aunque la vean jugar,
nadie sabe que la niña
tiene una amiga en el hueco
de la centenaria encina.
La nena- árbol es buena
y una gran calma trasmite
de sus manos y sus pies
emergen largas raíces.
Hoy las dos están sentadas
en el hueco de la encina
y Fernanda está escuchando
el lamento de su amiga.
-Por causa de los humanos
mi familia está muriendo,
por talarnos sin piedad
y también por los incendios.
¿Cómo habrán de respirar?
¿Cómo habremos de ayudarlos?
si nos matan a nosotros
que el oxígeno les damos.
¿Dónde vivirán las aves?
¿Dónde construirán sus nidos?
¿Por qué el hombre no ha de ver
sus efectos tan dañinos?
Las dos quedan en silencio,
no hay nada más que agregar,
en lo alto de una rama
se escucha a un mirlo cantar.
Fernanda le da un abrazo
a su amiga que está triste
y también ella la envuelve
con sus brazos de raíces.
"