myriam stella
Poeta fiel al portal
VIDA DE RATÓN
Soy el ratón que en la cocina
aunque escondido vivo feliz,
me como el queso la gelatina
y unas galletas de ajonjolí.
Cuando la dueña deja la harina
con abertura en el mesón;
voy corriendito me pego un baño
para que al gato huela a limón.
Así confiado puedo pasearme
de la nevera al zaguán,
duermo en la cama de Filomena
sin que se entere…Se asustará!
Por la mañana muy despacito
salgo en silencio quiero jugar;
con el pan duro que dan al gato
él no lo come le sabe a sal.
Una mañana casi me atrapa
me vio bebiendo leche con miel,
dando un zarpazo sobre mi cola
quiso comerme _ me hirió la piel.
Con mala suerte para el minino
me he escapado hasta el corral,
en una cueva muy pequeñita
sin que me viera fui a parar.
Buscó el pobre por mucho tiempo
no pudo hallarme, luego se fue,
como soy terco como la mula
a la cocina regresé.
El plato fuerte que más me gusta
sobre la mesa lo encontré,
unos raviolis con salsa espesa
con apetito los degusté.
Ya terminando llego Marieta
con la escoba me fue a pegar,
pegué un brinco por la escalera
al tejado pude trepar.
Entonces ella puso la trampa
con un cebito de pavo real,
lo vi sabroso, quise comerlo
pero ese gato volvió a llegar.
En el intento por atraparme
metió su pata, chillidos da,
muerto de miedo brincos yo daba
pero con suerte pude escapar.
Es una lucha en cada momento
buscar comida para saciar;
el hambre bruta que siempre llevo,
tendré que irme de la ciudad.
Empacaré maletas ahora mismo
sobre mi lomo las llevaré,
me voy muy triste de este pueblo
pero jamás lo olvidaré.
Allá en el campo no ha peligro;
y muchos bichos podré atrapar
pero que esfuerzo para mis huesos
eso es muy duro puedo enfermar.
Me voy a puerto donde los barcos
navegan siempre en alta mar,
en la escotilla o en la cubierta
me esconderé sin novedad.
Espero pronto llegar a Rusia
y en plaza roja averiguar
si hay raticas que me enamoren
y nueva vida he de comenzar.
Soy el ratón que en la cocina
aunque escondido vivo feliz,
me como el queso la gelatina
y unas galletas de ajonjolí.
Cuando la dueña deja la harina
con abertura en el mesón;
voy corriendito me pego un baño
para que al gato huela a limón.
Así confiado puedo pasearme
de la nevera al zaguán,
duermo en la cama de Filomena
sin que se entere…Se asustará!
Por la mañana muy despacito
salgo en silencio quiero jugar;
con el pan duro que dan al gato
él no lo come le sabe a sal.
Una mañana casi me atrapa
me vio bebiendo leche con miel,
dando un zarpazo sobre mi cola
quiso comerme _ me hirió la piel.
Con mala suerte para el minino
me he escapado hasta el corral,
en una cueva muy pequeñita
sin que me viera fui a parar.
Buscó el pobre por mucho tiempo
no pudo hallarme, luego se fue,
como soy terco como la mula
a la cocina regresé.
El plato fuerte que más me gusta
sobre la mesa lo encontré,
unos raviolis con salsa espesa
con apetito los degusté.
Ya terminando llego Marieta
con la escoba me fue a pegar,
pegué un brinco por la escalera
al tejado pude trepar.
Entonces ella puso la trampa
con un cebito de pavo real,
lo vi sabroso, quise comerlo
pero ese gato volvió a llegar.
En el intento por atraparme
metió su pata, chillidos da,
muerto de miedo brincos yo daba
pero con suerte pude escapar.
Es una lucha en cada momento
buscar comida para saciar;
el hambre bruta que siempre llevo,
tendré que irme de la ciudad.
Empacaré maletas ahora mismo
sobre mi lomo las llevaré,
me voy muy triste de este pueblo
pero jamás lo olvidaré.
Allá en el campo no ha peligro;
y muchos bichos podré atrapar
pero que esfuerzo para mis huesos
eso es muy duro puedo enfermar.
Me voy a puerto donde los barcos
navegan siempre en alta mar,
en la escotilla o en la cubierta
me esconderé sin novedad.
Espero pronto llegar a Rusia
y en plaza roja averiguar
si hay raticas que me enamoren
y nueva vida he de comenzar.