pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alimenté cuervos del egoísmo
los cuidé con amor y paciencia
ingratos no mostraron clemencia
y devoraron mis entrañas...
Dejaron al corazón enlosado
frío, triste y vacío,
ultrajaron a la musa
que yace en la tumba
con los versos marchitos...
Sóis cuervos despiadados
con figura de hombre,
entre besos envenenáis
a diosas y sirenas
para ultrajar su amor
y convertirlas lúgubres
almas en pena...
La mano de Dios bendita
no lograréis alcanzar
en el cielo el ruego
se hace escuchar
y la redención llega sin tardar...
La víctimas se calzan de valor
y os expulsan del Corazón,
vestidas de guerreras
o de ángeles de justicia
vuelan lejos de la inmundicia
dejándolos en la miseria
de la soledad justiciera...
¡Lloráis entre lamentos, cuervos !
suplicáis con la plumas desteñidas
no agotéis vuestras excusas
que no hay oídos
para vuestros lamentos...
No hay vientre que los acunen
ni pecho que os alimenten
solos os queda vuestra
naturaleza hiriente.
los cuidé con amor y paciencia
ingratos no mostraron clemencia
y devoraron mis entrañas...
Dejaron al corazón enlosado
frío, triste y vacío,
ultrajaron a la musa
que yace en la tumba
con los versos marchitos...
Sóis cuervos despiadados
con figura de hombre,
entre besos envenenáis
a diosas y sirenas
para ultrajar su amor
y convertirlas lúgubres
almas en pena...
La mano de Dios bendita
no lograréis alcanzar
en el cielo el ruego
se hace escuchar
y la redención llega sin tardar...
La víctimas se calzan de valor
y os expulsan del Corazón,
vestidas de guerreras
o de ángeles de justicia
vuelan lejos de la inmundicia
dejándolos en la miseria
de la soledad justiciera...
¡Lloráis entre lamentos, cuervos !
suplicáis con la plumas desteñidas
no agotéis vuestras excusas
que no hay oídos
para vuestros lamentos...
No hay vientre que los acunen
ni pecho que os alimenten
solos os queda vuestra
naturaleza hiriente.
Última edición: