No soy poeta
Poeta fiel al portal
Intrépidos grumetes.
Cuando a la tarde
toca jugar,
un viejo lobo,
con sus grumetes
canta canciones
para abordar.
Buscan tesoros
mientras navegan
sobre las aguas
bravas del mar.
Uno es muy pillo,
otro es inquieto
y otro no para
nunca de hablar.
¡Vamos grumetes!,
para encontrarme
deben contar
y luego buscar.
Sobre la arena
empiezan contando
y el chiquitillo
(ese que es pillo)
como no sabe
entre la arena,
se arrastra en ella
tras el camino
donde se esconde
su capitán.
Comienza el recuento
que uno tras otro
silban al viento.
Uno,
en mi barco
por sotavento
voy vigilando.
Dos,
mientras vigilas
a barlovento
voy caminando.
Tres,
no quiero ron,
quiero naranja
o agua-limón.
Cuatro,
¡parar un rato!,
cuento despacio
porque me canso.
Cinco,
un tiburón
hizo que gire
a popa nuestro timón.
Seis,
sigo contando
mientras el viento
sobre la vela
sigue blandiendo.
Siete,
¡venga grumetes!,
somos piratas
grandes y alegres.
Ocho,
queda muy poco
y encontraremos
a nuestro lobo.
Nueve,
¡vamos hermano!,
contracorriente
somos los reyes.
Diez,
¡a por él!
Con su mapita
deben buscar
haciendo ardil
de donde está
y en un barril
lo han de encontrar.