Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace mucho, una hormiguita
que se llamaba Juanita
entró por un agujero...
y viendo que el agujero
nunca, nunca terminaba,
ella bajaba y bajaba.
Sentía mucho calor...
pero se armó de valor
y continuó su descenso,
¿o acaso era ya un ascenso?
Juanita no lo sabía...
daba igual; solo quería,
aunque casi se quemaba,
saber donde terminaba
ese orificio tremendo
donde se estaba cociendo.
Siempre audaz, indiferente,
siguió marchando de frente
y, tras muchos meses y años,
consiguió salir sin daños
ya con canas a la luz.
Allí se alza una gran cruz
que está rindiendo homenaje
a tan magnífico viaje...
y a Juanita, aventurera
que al cruzar la tierra entera
con tanto tesón y esmero
descubrió un gran hormiguero.
Última edición: