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Un segundo de agonía

MaríaA.G

Poeta veterana en el Portal

Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.
 
Última edición:
Los árboles hacen guardia en el jardín de la eternidad y sus versos le rinden honores al particular paisaje dela muerte. ¡Hermoso poema! Un placer pasar por su magnífica poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.
Ayyy María, los cipreses y su añoranza de cielo, de luz duradera, invitan al descanso, a la meditación en esas presencias que al ciprés subieron y que no han quitado su escalera para algún día subir con ellos... Profundos, sensibles y delicados tus emotivos versos, leerlos es emocionarse con su belleza lírica y sentida. Me ha gustado visitarte y dejarte mi humilde huella, mi querida amiga. Besazos llenos de admiración y de cariño....muááááckss...
 
Se logra percibir un bello panorama en donde los cipreses son los maestros de ceremonia... La descripción de un ambiente definido como lúgubre puede ser muy genial!

Un gusto pasar por sus letras

Saludos
 
Hola María, tengo una duda con el primer verso que está en plural, seguido por uno singular. Que me parece rompe el ritmo. Talvez sea yo el que no capta tu intención. El resto del poema es una belleza, me ha gustado mucho. En la ciudad de Rivas, Nicaragua, donde viví en mi niñez, existía una atracción con el cementerio, la gente le gustaba dar paseo por sus pequeñas callejuelas, buscando la tranquilidad que te da dicho lugar, cuando leí tu poema, me transporto a esos momento de contemplación.

Abrazos

Chepeleón
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.

Saludos María!

me han llevado tus versos
de la mano por esos camposantos
de mi tierra con cercas de ciprés
como si custodiaran a quienes no pueden salir
de ese sitio de reposo
con sus casas blancas
tan sereno y lúgubre a la vez
nos dejan una sensación de paz,
encantada de pasear por tus campos poéticos,
cariños,

ligiA
 
Los cipreses como árboles protectores donde residen los muertos pero en realidad me ha parecido que tus versos hablan de los vivos y de como esos árboles acercan la ausencia.
Me ha encantado Maria porque no es un poema lúgubre sino de aceptación total de la muerte a través de sus símbolos y de esas ramas que la custodian.
Abrazos y feliz martes
 
Ayyy María, los cipreses y su añoranza de cielo, de luz duradera, invitan al descanso, a la meditación en esas presencias que al ciprés subieron y que no han quitado su escalera para algún día subir con ellos... Profundos, sensibles y delicados tus emotivos versos, leerlos es emocionarse con su belleza lírica y sentida. Me ha gustado visitarte y dejarte mi humilde huella, mi querida amiga. Besazos llenos de admiración y de cariño....muááááckss...

Gracias bella, por la generosidad de tu comentario.

Un besito.
 
Hola María, tengo una duda con el primer verso que está en plural, seguido por uno singular. Que me parece rompe el ritmo. Talvez sea yo el que no capta tu intención. El resto del poema es una belleza, me ha gustado mucho. En la ciudad de Rivas, Nicaragua, donde viví en mi niñez, existía una atracción con el cementerio, la gente le gustaba dar paseo por sus pequeñas callejuelas, buscando la tranquilidad que te da dicho lugar, cuando leí tu poema, me transporto a esos momento de contemplación.

Abrazos

Chepeleón

Gracias por dejar tu apreciada huella en mis versos y por la acertada apreciación. Gracias.

Un beso.
 
Saludos María!

me han llevado tus versos
de la mano por esos camposantos
de mi tierra con cercas de ciprés
como si custodiaran a quienes no pueden salir
de ese sitio de reposo
con sus casas blancas
tan sereno y lúgubre a la vez
nos dejan una sensación de paz,
encantada de pasear por tus campos poéticos,
cariños,

ligiA

Gracias, amiga, por dejar tu apreciada huella y comentario en mis versos.

Un beso.
 
Los cipreses como árboles protectores donde residen los muertos pero en realidad me ha parecido que tus versos hablan de los vivos y de como esos árboles acercan la ausencia.
Me ha encantado Maria porque no es un poema lúgubre sino de aceptación total de la muerte a través de sus símbolos y de esas ramas que la custodian.
Abrazos y feliz martes

Gracias , apreciada Valen tina, por dejar tu huella en mis versos.

Besos.
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.
Un gran poema poetisa donde encuentro el sentir triste que no alivia nila vida vestida de muerte. Me encanta el enfoque gótico que le has dado. Un abrazo grande.
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.

Buen poema, tu estilo gótico es bastante poético, artístico y bello. Saludos poetisa.
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.

Sentido homenaje para aquellos que ya no estan. Tu pluma crea belleza donde se supondría que solo hay horror y las experiencias son tétricas. Mi saludo con todo cariño.
 
Sentido homenaje para aquellos que ya no estan. Tu pluma crea belleza donde se supondría que solo hay horror y las experiencias son tétricas. Mi saludo con todo cariño.

Gracias, mi queridísimo y apreciado amigo, por regalarme tu presencia y bellas palabras a mis versos.
Me encantas saber que estás, que nos seguimos y que nos regalamos amistad.
Gracias, queridísimo amigo.

Un abrazo muy intenso, lleno de besos.
 
Se alzan majestuosos los Cipreses,
con su tronco erguido y su espesa copa,
protegiendo calaveras vestidas de muerte,
teñidas de añil
bajo soles negros,
auroras calladas
y azabaches lunas,
en sincronía con la ausencia.

Un segundo de agonía,
equivale a la añoranza, el resto de una vida
de aquellos que descansan
entre caracolas de granito y mármol,
decoradas con rosas y azahares de nácar,
taciturnas y silentes,
para no alterar la paz
y el silencio de los féretros.

Agoniza el viento,
cuando acaricia a los Cipreses
con olor a óbito en sus ramas,
fijas y perseverantes en sus custodias.
En ese segundo se pasa la sinopsis completa de una existencia que está a punto de acabar. Saludos cordiales para ti María.
 
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