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Una tarde de invierno

Luis Prieto

Moderador Global
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Moderador Global
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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Hermosos y nostalgicos versos ciertamente melancólicos escritos con mucha sensibilidad dibujando una escena bella y muy poética. Me gustó amigo Luis. Un abrazo. Paco.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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Hermosos versos alejandrinos que retratan una escena nostálgica. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Amigo Luis, nada tu pluma en los alejandrinos de forma natural evocando estas imágenes con soberbia maestría. Felicidades por esta capacidad que no es la primera vez que nos muestras.
Con mi abrazo muy fuerte.
 
Amigo Luis, nada tu pluma en los alejandrinos de forma natural evocando estas imágenes con soberbia maestría. Felicidades por esta capacidad que no es la primera vez que nos muestras.
Con mi abrazo muy fuerte.

Halagadoras palabras me otorgas amigo mío siendo tú una mano de admiración. Me honra que te haya gustado Salva, muchas gracias de corazón.
Mi sincero y fraternal abrazo siempre Poeta.
 
Siempre, en el pasado, se dibuja un manjar de hermosa añoranza,
tú, lo pincelas en este magistral poema. Gracias la invitación.


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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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De tu poema brota nostalgia de la infancia y la evocación del pueblo nos conduce a un paseo romántico hacia la fuente, última etapa de la melancolía. Muy grato paseo Luis. Amistad Amarilys
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados

Muy bonito poema nos muestras con esa sensibilidad que te caracteriza estimado poeta Luis Prieto; sentimiento vestido de oro y nostalgia, de hermosura y suspiro. Esas son las imágenes que se quedan perennes en lo mas profundo del ser, a las cuales, pasado el tiempo, siempre hay el deseo de regresar al preciso lugar donde el alma extraña su aroma y su esencia... Un placer el disfrutarlo y acudir a tu invitación Luis.
Con gran alegría por saludarte:
anthua62
 
Última edición:
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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Gozoso poema, delicadamente vas llevando el corazón al recuerdo en una tarde brumosa y adormecida... hermoso trabajo que he gozado mucho leer. Sueña la fuente con los amores pasados y con las visitas futuras, tal vez un par de enamorados se sienten en su orilla a prometerse amor eterno... Bellísimo. Gracias por la invitación, gracias por tu amistad, gracias por tu poesía. Recibe un abrazo cariñoso, y besitos, muchos.
 
Bellamente describes una sutil añoranza en tus bellos versos, un viaje maravilloso
hacia ese hermoso lugar que describes tan bellamente en tu poema.
Un placer enorme haber disfrutado de la calidad de tu pluma.
Saludos siempre cordiales querido amigo.
Alfredo.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Verdaderamente unos magistrales versos plenos de sentimientos y gratos recuerdos que vuelan como fragancias empujadas por los vientos de nuestros sueños,pues si Luis, esos recuerdos que son la linea de nuestra existencia son también la savia que envuelve y da forma a lo que somos, a la identidad de nuestros actos y a las convicciones que nos mueven, un honor contar con tu talento y con la amistad que día a día se labra con la poesía, un sincero y afectuoso abrazo.
 
Maravillosos serventesios Alejandrinos, dulces, evocadores, magníficamente pintados por sus magistrales versos. Un placer pasar por la belleza de su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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Ayyy Luís estos melancólicos y líricos versos nos hacen soñar a todos, nos hacen recordar y vivir momentos bellos, sentirnos por momentos, esa fontana abierta a la mañana y a su brisa de cielo. Me ha encantado leerte, como siempre me pasa. Besazos con cariño y con admiración....muááááćksss
 
De tu poema brota nostalgia de la infancia y la evocación del pueblo nos conduce a un paseo romántico hacia la fuente, última etapa de la melancolía. Muy grato paseo Luis. Amistad Amarilys

Fue una etapa en la que vuelta la vista te das cuenta de muchas cosas que antes no veías.
Muchas gracias mi preciada amiga por acompañarme.
Un fuerte abrazo pleno de amistad Amarilys.
 
Muy bonito poema nos muestras con esa sensibilidad que te caracteriza estimado poeta Luis Prieto; sentimiento vestido de oro y nostalgia, de hermosura y suspiro. Esas son las imágenes que se quedan perennes en lo mas profundo del ser, a las cuales, pasado el tiempo, siempre hay el deseo de regresar al preciso lugar donde el alma extraña su aroma y su esencia... Un placer el disfrutarlo y acudir a tu invitación Luis.
Con gran alegría por saludarte:
anthua62

Tienes razón amigo mío, la añoranza te hace volver siempre al punto de partida y una vez allí, te quedas pensativo...
Muchas gracias amigo por tu gran presencia.
Un placer saludarte siempre con un fraternal abrazo.
 
¡¡¡MARAVILLOSO!!!

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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
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Buena tarde:

Antes que nada, debo enfatizar que el motivo de este comentario se enfoca en:

a) Que no quede un escrito sin comentarios y alentar la lectura y la publicación de nuevas ideas y proyección literaria.
b) Corregir condiciones básicas, especialmente en la ortografía.

Tu estructura deja por mucho y dista de ser alejandrinos, dado que cumplen con las reglas generales de uno. Recordemos que un verso alejandrino se compone de catorce sílabas métricas. Hasta ese punto, tus versos cumplen el primer punto. Sin embargo, la siguiente regla de un alejandrino es que se dividen en dos hemistiquios heptasílabos cada uno. Y durante ese medio debe haber una cesura o pausa. Cada hemistiquio cumple con las reglas básicas de la métrica, en la cual su sílaba final termina, se suma o se resta si termina grave, agudo o esdrújula.

Lo anterior no se cumple. Por ejemplo, en el primer párrafo se manejan distintas cesuras. Corresponde entonces a serventesios, pero de ningún modo serán Alejandrinos. Lo cual, entonces tu estructura no corresponde.

El ritmo, el lenguaje son abruptos, posiblemente por lo anterior. Lamento no continuar mi lectura luego del tercer párrafo.

Saludos

Mario Francisco LG


Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía 7/7
lánguidamente deslumbrado los ventanales 9/5
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía 6/8
mientras de oro pintaba los campos y frutales. 7/7

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
 
Gozoso poema, delicadamente vas llevando el corazón al recuerdo en una tarde brumosa y adormecida... hermoso trabajo que he gozado mucho leer. Sueña la fuente con los amores pasados y con las visitas futuras, tal vez un par de enamorados se sienten en su orilla a prometerse amor eterno... Bellísimo. Gracias por la invitación, gracias por tu amistad, gracias por tu poesía. Recibe un abrazo cariñoso, y besitos, muchos.

Sí amiga mía, tarde nostálgica en la plaza llena de fragancias y recuerdos. Gracias a ti siempre por tu presencia y muy gratas palabras.
Recibe un gran abrazo cariñoso y muchos besos María.
 
Bellamente describes una sutil añoranza en tus bellos versos, un viaje maravilloso
hacia ese hermoso lugar que describes tan bellamente en tu poema.
Un placer enorme haber disfrutado de la calidad de tu pluma.
Saludos siempre cordiales querido amigo.
Alfredo.

Muchas gracias amigo mío por acompañarme con tan gratas y halagadoras palabras en este paseo por la nostalgia del pueblo.
Recibe un gran abrazo con mis saludos sinceros Alfredo.
 
Verdaderamente unos magistrales versos plenos de sentimientos y gratos recuerdos que vuelan como fragancias empujadas por los vientos de nuestros sueños,pues si Luis, esos recuerdos que son la linea de nuestra existencia son también la savia que envuelve y da forma a lo que somos, a la identidad de nuestros actos y a las convicciones que nos mueven, un honor contar con tu talento y con la amistad que día a día se labra con la poesía, un sincero y afectuoso abrazo.

El honor es mío malco al contar con tu siempre grata presencia que me halaga y máxime con tan bellas palabras que me otorgas que se me antojan algo grandes.
Recibe un fuerte abrazo mi estimado amigo y compañero de aventuras.
 
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