Me llaman la mariquita
otros el sarantotón
soy un buen insecticida
pues mi dieta es el pulgón.
Enfermaron las cosechas
por culpa de ese bribón,
el pueblo rezó a la virgen
vinimos un mogollón,
¡mariquitas al ataque!...
corrimos la maratón
para darnos el festín,
un empacho de pulgón.
Nos pusieron Mariquitas
por la madre del Señor.
Dicen que doy buena suerte
si entrara tu habitación,
si me poso en tu camisa
no te dará el sarampión
y hasta los bebes en Suiza
los lleva el sarantontón.
Te contaré que en Letonia
existe una asociación
que un buen día me nombró
como Insecto Nacional,
-los entomólogos son-
¡Hay que ver cómo me mola
tener de dieta al pulgón!
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