kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
QUEREMOS
Queremos que el latido de los hijos
gravite bajo el cosmos circular
con el pulso azulado de los astros.
No queremos que el tiempo nos mastique
poco a poco, implacable, los sentidos,
disolviendo en la amnesia de los años
los ayeres sembrados de romero.
Queremos que el futuro nos depare
un pasado de largas primaveras,
y que la golondrina del recuerdo
nos lleve en su plumaje azul cobalto
desde las yemas de la grama verde
hasta las hebras rosas que surcaban,
absortas, los ocasos.
No queremos cipreses prematuros
bajo un cielo de cruces.
No queremos quedar perdidos, solos,
con mil porqués tatuados en la mente.
Queremos suerte y no queremos miedo,
queremos vida y no queremos muerte.
Resulta humano travestir el verbo
«desear» por «querer»; resulta humano
a la par de infructuoso, pues la raza
del universo es el azar, y todo
muere en las faldas de su primigenia
sombra crespuscular.
Pero no hay que olvidar
—¡no debemos hacerlo!—
que el azar no golpea por igual.
El azar desalmado se convierte
en destino lacrado si se trata
del pobre miserable. ¡El ADN
es mucho más que ácido nucleico!
Biografías escritas a los cinco
y epitafios firmados a los veinte:
¿existe libertad sin igualdad?
En la injusticia declinar el verbo
«querer» es una obligación vital,
en presente del modo indicativo
o bien con el acento imperativo,
debemos conjugarlo con pasión,
¡debemos declamar por la igualdad!,
no vale desear,
no vale el subjuntivo,
el futuro será
si existe libertad.
Kalkbadan
En Madrid, 20 de abril de 2015
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