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No es casualidad.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
 
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
Ayyy Alonso hay un dicho que reza "según te ví, te recibí" y es que en esta vida nada es por casualidad sino por causalidad, toda causa tiene su efecto y viceversa , pero en fín trataremos a la vida bien para que ella también nos trate así. Ayyy me ha encantado leer este profundo y sabio poema, con mucho ingenio y su pizquita de humor sano y alegre. Besazos mi querido amigo, con mucho cariño y mucha admiración.
 
En esta vida de casualidades a veces parece que nada es por casualidad (curiosa paradoja, jeje). Aprender a perseguir el trayecto por el trayecto, y no por los "premios" es un síntoma de madurez y sabiduría, porque los premios que merecen la pena se ganan y se dan "a plazos" y en "trocitos", tanto que a menudo no son perceptibles en su verdadera dimensión hasta al cabo de mucho tiempo (como los treinta años de tu poema, jeje)

Profundo y hermoso poema, Alonso, Mis felicitaciones, (...y hablando de premios, también por tu reciente y justo reconocimiento otorgado por mis amigos los jurados;)). Un abrazo, amigo.
 
Última edición por un moderador:
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
No es casualidad encontrar estas bellas letras que arrojan sentimientos como frutos de las venas, siempre es una delicia pasar por tus emotivas inspiraciones, de paso un saludo y un abrazo grandioso poeta!
 
Es precioso Alonso, tienes una forma de llegar y de transmitir,
es que eres tu, sensibilidad pura.

Ojalá paseis otros treinta y más igual de geniales.
Es verdad que lo que importa es el camino,
igual que lo que importa es subir la montaña y no llegar a la cima,
y bien acompañado mucho mejor.

Un abrazo
 
En esta vida de casualidades a veces parece que nada es por casualidad (curiosa paradoja, jeje). Aprender a perseguir el trayecto por el trayecto, y no por los "premios" es un síntoma de madurez y sabiduría, porque los premios que merecen la pena se ganan y se dan "a plazos" y en "trocitos", tanto que a menudo no son perceptibles en su verdadera dimensión hasta al cabo de mucho tiempo (como los treinta años de tu poema, jeje)

Profundo y hermoso poema, Alonso, Mis felicitaciones, (...y hablando de premios, también por tu reciente y justo reconocimiento otorgado por mis amigos los jurados;)). Un abrazo, amigo.

Qué buen rollito!
 
Este poema con toda su sabiduría, sabiduría a la que nos tienes acostumbrados me ha parecido lleno de serenidad Vicent. Quizás porque desgranan en su recorrido con magníficos versos de causas y efectos ese largo trayecto en los que nada es por casualidad, donde la vida no se calla y ni siquiera con el tiempo dejan de pelear los que están amarrados a ella. Ese reinventarse de nuevo a pesar de todo lo que se va quedando o perdiendo en el camino.
Me ha encantado:)
Abrazos miles
 
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
Una buena inspiración nos dejas en estas letras amigo Alonso
donde la reflexión es todo un arte como nos dejas muestra de
ello. Siempre es un placer poder disfrutar de tu talento poético
hecho poesía. Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Ayyy Alonso hay un dicho que reza "según te ví, te recibí" y es que en esta vida nada es por casualidad sino por causalidad, toda causa tiene su efecto y viceversa , pero en fín trataremos a la vida bien para que ella también nos trate así. Ayyy me ha encantado leer este profundo y sabio poema, con mucho ingenio y su pizquita de humor sano y alegre. Besazos mi querido amigo, con mucho cariño y mucha admiración.
Hola Lomi. Un encanto de comentario el tuyo... y lleno de razones y buenos argumentos; que en la vida la causa-efecto tiene mucha relevancia.
Muchas gracias amiga y un beso por alegrías… ya pasaré a por el sombrero, je je.
 
En esta vida de casualidades a veces parece que nada es por casualidad (curiosa paradoja, jeje). Aprender a perseguir el trayecto por el trayecto, y no por los "premios" es un síntoma de madurez y sabiduría, porque los premios que merecen la pena se ganan y se dan "a plazos" y en "trocitos", tanto que a menudo no son perceptibles en su verdadera dimensión hasta al cabo de mucho tiempo (como los treinta años de tu poema, jeje)

Profundo y hermoso poema, Alonso, Mis felicitaciones, (...y hablando de premios, también por tu reciente y justo reconocimiento otorgado por mis amigos los jurados;)). Un abrazo, amigo.
Hola Luis; ya ves, vamos cumpliendo trayectos y, casualidades de la vida, nos encontramos con la buena gente que le va dando sentido a nuestro caminar.
Gracias mil, señor LIBRA, por la felicitación; y que sepas que estás invitado a la celebración... y muchas gracias también a tus amigos, je je.
Un fuerte abrazo, amigo mío... y la Rosario que se pague algo, que también la he visto publicada en el tablón, je je je.
 
Es precioso Alonso, tienes una forma de llegar y de transmitir,
es que eres tu, sensibilidad pura.

Ojalá paseis otros treinta y más igual de geniales.
Es verdad que lo que importa es el camino,
igual que lo que importa es subir la montaña y no llegar a la cima,
y bien acompañado mucho mejor.

Un abrazo
Ehhh, que ya falta menos para subir a la montaña (me lo recordaste); y la cima, como está muy alta desde abajo ya se ve, je je je... no es necesario escalarla.
Me quedo con las vistas y con el abrazo, y te mando "besiños".
 
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
Si hay algo que he aprendido a lo largo de esta vida, es que nada es por casualidad, al final de cada momento, está la razón y como muy bien dices y bellamente expresas, no debiera ser el premio, sino el camino a recorrer y como se ha de correr para llegar al final.
Grandes y reflexivas letras estimado Alonso.
Muy gratificante tu gran trabajo.
Cordial saludo Alonso
 
"No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto..."

Qué bueno todo el poema, Alonso,
pero con ese cachito endulcé mi café.
Existan o no las casualidades
lo cierto es que no es raro en el ser humano
dar vueltas y más vueltas en buscar algo
que la mayoría de las veces lo tiene delante.
De vez en cuando hay que abrazar lo desconocido
y que la magia fluya 30 años o un solo instante.
Ya es jueves y no es casualidad que yo disfrute tus versos
y que te llame amigo.Un abrazo desde el oeste
 
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.


Hermoso poema amigo, un paseo para disfrutar del entorno que abordas.

Abrazos

Palmira
 
No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.


Hermoso poema amigo, un paseo para disfrutar del entorno que abordas.

Abrazos

Palmira
 
"Alonso Vicent, post: 5492182, member: 65734"]No es casualidad
que la vida nos saque de paseo
cuando arrancan los pies
y dejamos atrás lo que anduvieron.
No es casualidad que unas letras
nos despierten de esas mismas cartas
que escribimos una vez,
hace mucho; hace tanto
que del recuerdo se borró la tinta,
pero siempre quedó el papel y un carboncillo
que nos acompaña las sombras
para escribirlo.
No es casualidad
que se corran las San Silvestres en la noche,
ni las ganas de andar
cuando se ve por delante un camino
que sin nombre invita al paso.
No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto.
Ya no existen los príncipes azules,
me dijo un amigo...
y yo le dije a ella,
tendrás que conformarte conmigo,
y ella se conformó.
Después hablamos de lo que pasa,
de lo que llega,
de lo que nos traspasó.
Llevamos hablando más de treinta años
y ninguno de los dos se calló.
Sin embargo,
no es casualidad que las erres se repitan,
que germine en las capas su sustrato
y que nos tratemos la vida,
en cada encrucijada
que de tanto en tanto nos visita,
como nos la tratamos.
[/QUOTE]
Hermoso y reflexivo poema sobre acontecimientos de la vida. Ha sido un placer leerte. Un abrazo amigo.
 
Este poema con toda su sabiduría, sabiduría a la que nos tienes acostumbrados me ha parecido lleno de serenidad Vicent. Quizás porque desgranan en su recorrido con magníficos versos de causas y efectos ese largo trayecto en los que nada es por casualidad, donde la vida no se calla y ni siquiera con el tiempo dejan de pelear los que están amarrados a ella. Ese reinventarse de nuevo a pesar de todo lo que se va quedando o perdiendo en el camino.
Me ha encantado:)
Abrazos miles
Hola Valentina… Me has dejado sin palabras con este precioso comentario cargado de razones; pero, volviendo a la serenidad, te agradezco y te mando unos besos casi “pascueros” y con un sol primaveral... casi de verano.
 
"No es por nada que un algo nos provoque;
no debiera ser el premio lo que se persigue
sino el trayecto..."

Qué bueno todo el poema, Alonso,
pero con ese cachito endulcé mi café.
Existan o no las casualidades
lo cierto es que no es raro en el ser humano
dar vueltas y más vueltas en buscar algo
que la mayoría de las veces lo tiene delante.
De vez en cuando hay que abrazar lo desconocido
y que la magia fluya 30 años o un solo instante.
Ya es jueves y no es casualidad que yo disfrute tus versos
y que te llame amigo.Un abrazo desde el oeste
Ayyyy... que me perdí el café por tener que ir a pasarle la revisión a mi Vannette. Pero cuando toca, toca. Si quiero que me acompañe veinte años más tengo que dedicarle unos cuidados... bueno, y también para que no me denuncien, je je.
Muchas gracias, Rosario, por ser vos; que si se tiene que correr la San Silvestre se corre, aunque sea de noche.
Besos desde el este, ya con sol.
 
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