• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Sí llegaron los reyes

María Rentería

Luna en Acuario.
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. El año recién terminado había sido muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. "No vendrán los reyes este año"... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera ambiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma deseosa de fantasía levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni zapatos pusieran. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltazar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este elaborado plan, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.


 
Última edición:
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran el zapato. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto". Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltasar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.


Ayyy María, conquista tu prosa tan tierna y dulce, tan llena de candidez y de ilusión. Me encanta esa niña emprendedora que sabe salvar los pequeños problemas domésticos y le pone corazón a su empeño. Precioso de verdad. Me ha gustado leerte. Besazos con cariño y con admiración.
 
Amiga, una vez más estoy leyendo y disfrutando una encantadora prosa, en la que nos has dejado un linda historia como esa niña que tiene como protagonista. Es un gran mensaje el que me ha transmitido, porque con tan poco se puede hacer feliz, no hace falta grandes y costosos regalos para lograrlo. Te dejo un abrazo poetisa!!!
 
Ayyy María, conquista tu prosa tan tierna y dulce, tan llena de candidez y de ilusión. Me encanta esa niña emprendedora que sabe salvar los pequeños problemas domésticos y le pone corazón a su empeño. Precioso de verdad. Me ha gustado leerte. Besazos con cariño y con admiración.

Muchas gracias querida amiga, tu visita es un cariñito para mi alma. Qué lindas palabras. Me encanta que te haya gustado. Besos.
 
Amiga, una vez más estoy leyendo y disfrutando una encantadora prosa, en la que nos has dejado un linda historia como esa niña que tiene como protagonista. Es un gran mensaje el que me ha transmitido, porque con tan poco se puede hacer feliz, no hace falta grandes y costosos regalos para lograrlo. Te dejo un abrazo poetisa!!!

Gracias Mar, tan amable como siempre y tu comentario tan dulce. Es también un cariñito para mi alma. Besos.
 
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran zapatos. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltasar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.



¡¡Una tierna historia de Reyes ha nacido de tu corazón, querida María!! Conmovedor ejemplo del verdadero espíritu de esta hermosa celebración; un mágico acontecimiento que en la niñez se aguarda con impaciente incertidumbre. Te felicito por haber reflejado, con claras imágenes descriptivas, los dictados de tu gran sensibilidad. ¡Un fuerte abrazo!
 
¡¡Una tierna historia de Reyes ha nacido de tu corazón, querida María!! Conmovedor ejemplo del verdadero espíritu de esta hermosa celebración; un mágico acontecimiento que en la niñez se aguarda con impaciente incertidumbre. Te felicito por haber reflejado, con claras imágenes descriptivas, los dictados de tu gran sensibilidad. ¡Un fuerte abrazo!

Muchas gracias querido Ariel. Es muy hermoso tu comentario. Mi corazón de niña salta de contento y felicidad. :) Besos.
 
Hermoso y sentimental, lleno de ternura e iluminaciòn. La ilusiòn nùnca debe perderse asì como la esperanza. La bondad del ser humano està inserta en cada cèlula de su ser, en cada gen. Êso precisamente, marca en la disyuntiva de la existencia humana, el mejor camino, porque lleva hacia la esperanza y a la convicciòn del bien.
Te felicito hermosa dama y poetisa amiga, Marìa Renterìa, un placer.
anthua62
 
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran zapatos. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltasar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.


 
Hermoso y sentimental, lleno de ternura e iluminaciòn. La ilusiòn nùnca debe perderse asì como la esperanza. La bondad del ser humano està inserta en cada cèlula de su ser, en cada gen. Êso precisamente, marca en la disyuntiva de la existencia humana, el mejor camino, porque lleva hacia la esperanza y a la convicciòn del bien.
Te felicito hermosa dama y poetisa amiga, Marìa Renterìa, un placer.
anthua62

Muchas gracias Anthua. Me encantó que me leyeras y este hermoso comentario. Besos.
 
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran zapatos. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltasar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.



Es una maravilla de prosa perfectamente llevada, nganchando desde el principio con un mensaje realmente bello a través de la pequeña y es que la fe no hay que perderla nunca, un detalle como un lapicero, recuerda como perfectamente describes, los regalos que le hicieron a Jesús.
No es de extrañar que fuera ganadora del mes, es perfecta María.
Recibe muchos abrazos y besitos que ya vuelan en tu busca.
Feliz Año Guapetona!!
 
Es una maravilla de prosa perfectamente llevada, nganchando desde el principio con un mensaje realmente bello a través de la pequeña y es que la fe no hay que perderla nunca, un detalle como un lapicero, recuerda como perfectamente describes, los regalos que le hicieron a Jesús.
No es de extrañar que fuera ganadora del mes, es perfecta María.
Recibe muchos abrazos y besitos que ya vuelan en tu busca.
Feliz Año Guapetona!!

¡Oh, me sonrojo...! :oops: jejeje, mi querido Luis, te agradezco muchísimo el bellísimo comentario. Me he deleitado mucho al escribir este pequeño relato, y como un pequeño secreto, te comparto que tan solo transcribí una anécdota real. ¡Y por supuesto que jamás adivinarás quien era esa niña, jajajaja...! Recordar es volver a vivir, aunque sea un slogan muy utilizado comercialmente, es la mar de cierto. ¡Gracias por pasearte por mis letras! Besitos desde las Américas.
 
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran zapatos. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltazar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.


Que bonito cuento y que bello es ser una niña grande como tú para escribir cosas así, los niños no piensan en el dinero con avaricia ni tienen sed de poder, los recuerdos de los reyes magos con mis dos hermanos y con mi hermana son maravillosos, verdaderamente eran noches màgicas, me has hecho vivirlas otra vez con tus hermosas letras, me he emocionado con ellas. Abrazote mañico de colores para ti. Paco.
 
reyesmagos.jpg
-"No vendrán los reyes este año"-, dijo su mamá. Había sido un año muy difícil, con muchos gastos y pocos ingresos. Algo decepcionada, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Después se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza. No vendrán los reyes este año... este pensamiento le resonaba como un martillo lastimando su alma de niña. No es que fuera codiciosa. Simplemente, ¿como podría su alma fantasiosa levantarse a la mañana siguiente sin encontrar nada en el zapato? Su mamá les había dicho que ni pusieran zapatos. ¿Cómo podría siquiera no ponerlo?

Resuelta se levantó y abrió su alcancía, sacó lo que tenía en el monedero y buscó en el pantalón encontrando unas cuantas monedas. No era mucho dinero, ciertamente. Con el dinero en mano, salió sin avisar a donde iba y se dirigió a la tienda más cercana que era una papelería. Compró dos lápices, dos bolígrafos, un sacapuntas y dos gomas para borrar. Todos objetos pequeños, pero muy útiles. También compró siete chocolates baratos, uno para cada miembro de la familia, incluyéndose. Y papel de china. Regresó a casa y entró con cuidado para no ser vista. Delicadamente envolvió cada objeto y al terminar los guardó para que nadie los viera. Y luego escribió la carta, guardándola en un sobre reciclado que tenía por ahí.

Llegó la hora de acostarse y fingió dormir. Evitar el sueño no fue difícil porque el proyecto le producía mucha emoción. Cuando le pareció que todos estaban dormidos, se levantó sigilosamente de la cama. Zapato y regalos en mano se dirigió a la puerta de su cuarto, abriéndola despacito para no despertar a nadie. Poco a poco fue cruzando los cuartos oyendo la tranquila respiración de los demás, y uno que otro ronquido que casi le causa una carcajada delatora. ¡Dios! ¡Qué grande era la casa de la abuela! ¡Y qué piso de duela más ruidoso! Después de lo que le pareció una eternidad, llegó al comedor donde tradicionalmente su papá ponía el nacimiento cada año, sobre el trinchador. Cuidadosamente acomodó los regalos. Su lápiz y su chocolate en su zapato, y los demás con un papelito con el nombre de cada quien, puesto que no había más zapatos. Y la carta la colocó junto al portal de Belén.

Desandando el camino silenciosamente, llegó a su cama y se durmió como un bebé sintiendo que su misión estaba cumplida. Como se desveló, se despertó después de los demás y gracias al ruido que hacían. De pronto recordó todo y se levantó saltando como resorte, corriendo al comedor, donde ya estaba la familia reunida. -"Bueno..." -dijo su mamá-. "Parece que después de todo sí llegaron los reyes. Y nos dejaron una carta, por cierto".- Abriendo el sobre, la mamá leyó la carta.

"Queridos todos:

Nos apena muchísimo la falta de fe y de espíritu navideño que han demostrado en esta víspera de Reyes. No es el valor del regalo lo importante, sino el símbolo: los regalos recuerdan el oro, el incienso y la mirra que le llevamos a Nuestro Señor Niño, que a su vez también son símbolos de su ser rey, Dios y hombre verdadero. Pero más que nada, los regalos simbolizan todos los dones y beneficios que nos ha traído Dios al encarnarse y salvarnos. Así que, no se trata de poner en el zapato algo muy costoso. Bien puede ser un pequeño objeto realizado por ustedes mismos, o algo tan pequeño como lo que les hemos dejado, pero que son recuerdo del gran amor de Dios por nosotros.

Así que, en adelante, no queremos volver a saber que no pondrán su zapato en el nacimiento a fin de recibir sus regalos.

Atentamente,
Melchor, Gaspar y Baltazar"

Después de escuchar esto, todos se felicitaron por la llegada de los reyes. La más pequeña de la casa, quien fue artífice de todo este plan fantasioso, sintió que su corazón ardía de puro gozo dentro de su pecho. Fue para ella una experiencia maravillosa. Por la noche, todos se sentaron a comer rosca con chocolate, porque después de todo, para eso sí había alcanzado.


Me encantan los cuentos, y si es con moraleja como este mejor que mejor. Un abrazo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba