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Lope,un extraño personaje.

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A pesar de su aparente fragilidad e insignificancia Lope se consideraba así mismo "un hombre de peso", pero cualquiera que conociera sus múltiples facetas y lo complejo de su carácter lo definiría como un ser atípico, hiperactivo y polifacético; otros, simplemente lo tacharían de chiflado; devoraba las lecturas con tanta avidez que su cerebro andaba desmadrado. Lope era un auténtico enamorado de las palabras y como todo enamorado vivía obsesionado por ellas y se batía en duelo ante cualquier aparente ultraje de las mismas. Estas eran las protagonistas de muchas de sus acaloradas discusiones, aunque en honor a la verdad había que reconocer, que rebatir era una constante en su vida.
Lope nunca salía de su casa sin su sombra, con ella tenía grandes debates filosóficos; de regreso al hogar la sombra se retiraba a descansar pues sus elucubraciones la dejaban exhausta; él sin embargo se sentía pletórico y se enzarzaba dialécticamente en un cara a cara con el hombre del espejo que, según decía, le desafiaba constantemente con la mirada.

Otra de sus excentricidades consistía en ir de excursión, cámara en mano, por el cementerio; le fascinaba fotografiar las peculiaridades de algunos epitafios mientras el sonido del viento, arrullando los cipreses, le proporcionaba sosiego. Había establecido un vinculo con un magnifico ejemplar de mirlo albino que, cada día al atardecer, escogía la tumba de la adolescente Lastenia y posado sobre su escultura, ofrecía un recital aflautado cuya riqueza de repertorio, variaciones melódicas y capacidad de improvisación, lo dejaba extasiado. Bajo el hechizo de esas tardes primaverales encontró la forma de establecer un juego con sus amadas palabras hilvanando sonetos.
A pesar de sus muchas excentricidades a Lope le gustaba alardear de ser: "un hombre normal"; aunque en la noches de luna llena no pudiera evitar travestirse y perderse en los suburbios mas oscuro e inmundos de la ciudad...
 
Última edición:
Debo admitir que si me engancho desde que empecé a leerlo, creo que nunca me pasó por la mente el final, que deja muchas puertas abiertas. En si veo a Lope, como un personaje de vidas paralelas, se enfrasca en densas lecturas y le apasiona la belleza de tomar fotografías a las lápidas. Creo que el que se "disfrace" evidencia que por mas que luche con el día y todas sus vicisitudes, en la noche se muestra como es plenamente. Encantado de pasar Isabel. Un fuerte abrazo.
 
Debo admitir que si me engancho desde que empecé a leerlo, creo que nunca me pasó por la mente el final, que deja muchas puertas abiertas. En si veo a Lope, como un personaje de vidas paralelas, se enfrasca en densas lecturas y le apasiona la belleza de tomar fotografías a las lápidas. Creo que el que se "disfrace" evidencia que por mas que luche con el día y todas sus vicisitudes, en la noche se muestra como es plenamente. Encantado de pasar Isabel. Un fuerte abrazo.



Apreciado Luis, gracias por tu visita y por tu lectura; la verdad es que con este personaje se podía hacer una novela completa.
Un fuerte abrazo.
 
Jajaja… Ese Lope me hace recordar a alguien.

Muy buen escrito, amiga.

Atrapa desde un principio y eso en la narraciones es fundamental.

Un abrazo.
 
Qué gusto que no te aburran. A eso le llamo yo escribir. No sé que faceta me gusta más de ti, si la de poeta o la de narradora Deshojaré la margarita.
Un saludo agradecido.
Juan.
 
Qué gusto que no te aburran. A eso le llamo yo escribir. No sé que faceta me gusta más de ti, si la de poeta o la de narradora Deshojaré la margarita.
Un saludo agradecido.
Juan.

Apreciado titiritero, mira que somo ingratos los que escribimos, abandonamos unas musas por otras, cuando nos han dado solo alegrías y muchas aventuras...pero cuando se empieza a rimar, te atrapa y se pierde de pronto el placer de inventar historias, porque la poesía es el terreno del mapa personal, del yo...ya sabes nos perdemos el mundo rico de la aventura.
Gracia por tus palabras.
Un abrazo.
Isabel
 




A pesar de su aparente fragilidad e insignificancia Lope se consideraba así mismo "un hombre de peso", pero cualquiera que conociera sus múltiples facetas y lo complejo de su carácter lo definiría como un ser atípico, hiperactivo y polifacético; otros, simplemente lo tacharían de chiflado; devoraba las lecturas con tanta avidez que su cerebro andaba desmadrado. Lope era un auténtico enamorado de las palabras y como todo enamorado vivía obsesionado por ellas y se batía en duelo ante cualquier aparente ultraje de las mismas. Estas eran las protagonistas de muchas de sus acaloradas discusiones, aunque en honor a la verdad había que reconocer, que rebatir era una constante en su vida.
Lope nunca salía de su casa sin su sombra, con ella tenía grandes debates filosóficos; de regreso al hogar la sombra se retiraba a descansar pues sus elucubraciones la dejaban exhausta; él sin embargo se sentía pletórico y se enzarzaba dialécticamente en un cara a cara con el hombre del espejo que, según decía, le desafiaba constantemente con la mirada.

Otra de sus excentricidades consistía en ir de excursión, cámara en mano, por el cementerio; le fascinaba fotografiar las peculiaridades de algunos epitafios mientras el sonido del viento, arrullando los cipreses, le proporcionaba sosiego. Había establecido un vinculo con un magnifico ejemplar de mirlo albino que, cada día al atardecer, escogía la tumba de la adolescente Lastenia y posado sobre su escultura, ofrecía un recital aflautado cuya riqueza de repertorio, variaciones melódicas y capacidad de improvisación, lo dejaba extasiado. Bajo el hechizo de esas tardes primaverales encontró la forma de establecer un juego con sus amadas palabras hilvanando sonetos.
A pesar de sus muchas excentricidades a Lope le gustaba alardear de ser: "un hombre normal"; aunque en la noches de luna llena no pudiera evitar travestirse y perderse en los suburbios mas oscuro e inmundos de la ciudad...

Pobre Lope. Se encuentra muy solo, por eso habla con su sombra y su reflejo. De todos modos ¿no hablamos con nosotros mismos, en cierto modo, cuando reflexionamos?

Feliz fin del verano.
 
Pobre Lope. Se encuentra muy solo, por eso habla con su sombra y su reflejo. De todos modos ¿no hablamos con nosotros mismos, en cierto modo, cuando reflexionamos?

Feliz fin del verano.


Jajaja, si es verdad Antonio, me gusta en ti esa lente siempre positiva,lo que asa es que Lope no habla con la sombra, debate con ella hasta la saciedad y eso que ella no habla:) Gracias por estar aqui y por la paciencia de leer.
Feliz fin de verano , Antonio
Isabel
 
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