Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es hora de masticar los restos.
Visualizar el profundo azul ultramar de ojos leídos, de ordenar las cadenas que mi mente dibuja página a página.
Es hora de hilar los recuerdos pasados y presentes, de olvidar el miedo al fracaso, de ser uno mismo sea cual sea el resultado.
Ráfagas estelares invasoras de conciencia obligan a barrer el polvo de las esquinas para ver la luz en los detalles más ínfimos.
Tengo que esclarecer este laberinto sin salida que es mi cabeza. Pintar de silencio las paredes de mis manos y bordear las sombras que dieron vida a este pequeño homenaje.
Sea pues, asumo tu legado como se asume la llegada de un bebé primerizo. Con cuidado de no dañar la ternura de una nueva vida que resuma con esbozos tantas vidas.
Plasmar en la distancia y hasta ahora, como una membrana que une visiones, sentimientos , sabores, olores.
Como unos ojos que miran a través de la experiencia, a través de otros ojos, a través de otras vidas.
Paso a paso, respirando hondo y profundo hasta llegar a cualquier lado porque, desde cualquier lado, puede nacer una vida.
Ardua empresa la de escribir una biografía, va por ti mami.
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