ropittella
Poeta veterana en el Portal
¿Qué es de mí?
Yo podría de mis tiempos idos,
decir que han perecido;
si así fuera, hubieran sido
obtusos,
como las algas sin el mar.
Si así fuera habrían tenido
-y no es cierto-
tanta soledad
como arenas los desiertos...
Porque bebí de su copa toda el agua de sus pozos:
las alegorías de la tristeza,
del amor, las de duelos y nacimientos
del incienso y la corteza.
Y llegué a sospechar
-sucede a veces-
que sin la dulce compañía
de los nobles afectos
que partieron precoces,
el abandono de la memoria
los desterraría.
Sin embargo sí llegaron hasta aquí conmigo,
siguen vivos.
Todo fluye hacia el presente, todo acaba en el ahora,
nada sirve al futuro
más que este tiempo irreversible.
Mi sangre caliente todavía,
es su ágora.
Estoy y soy -solo por hoy-
como una adicta a la vida que me nutre
de presencia irremediable;
un respiro, oxígeno
oxidado del aire
contaminado de ciudades;
un latido,
que me late de ansiedades
por el desconocimiento:
¿qué será de mí cuando haya muerto?
Mas la pregunta profundiza el argumento,
es otro desafío por lo incierto:
¿qué es de mí en este momento,
en el único posible?
Yo podría de mis tiempos idos,
decir que han perecido;
si así fuera, hubieran sido
obtusos,
como las algas sin el mar.
Si así fuera habrían tenido
-y no es cierto-
tanta soledad
como arenas los desiertos...
Porque bebí de su copa toda el agua de sus pozos:
las alegorías de la tristeza,
del amor, las de duelos y nacimientos
del incienso y la corteza.
Y llegué a sospechar
-sucede a veces-
que sin la dulce compañía
de los nobles afectos
que partieron precoces,
el abandono de la memoria
los desterraría.
Sin embargo sí llegaron hasta aquí conmigo,
siguen vivos.
Todo fluye hacia el presente, todo acaba en el ahora,
nada sirve al futuro
más que este tiempo irreversible.
Mi sangre caliente todavía,
es su ágora.
Estoy y soy -solo por hoy-
como una adicta a la vida que me nutre
de presencia irremediable;
un respiro, oxígeno
oxidado del aire
contaminado de ciudades;
un latido,
que me late de ansiedades
por el desconocimiento:
¿qué será de mí cuando haya muerto?
Mas la pregunta profundiza el argumento,
es otro desafío por lo incierto:
¿qué es de mí en este momento,
en el único posible?
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