lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En mi ciudad, Granada,
existe una posada
en la que habitan los duendes,
y a veces, las hadas.
La magia vuela contenta
por todos sus rincones,
se escuchan las risas
de las plantas y las flores.
Un hada blanca
te recibe en la portada,
lumbre de soles
chispean sus alas.
Azulados duendes
asoman sus naricitas
al oír los tintineos
de una campanilla...
llegan niños y niñas
a visitar su posada,
desean quedarse
varias semanas.
En su alegre buhardilla
hay un desván
donde danza la ilusión,
los juguetes bailan y saltan
en las noches encantadas.
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