dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Vi un muerto que tenía tan solo un ojo
y a la espalda cargaba las hojas secas
de un árbol tallado en la piedra caliza
que el viento consume convertido en ruedas.
Y gira la luna sobre su mismo eje
yendo triste desde la fusta a la espuela
danzarina loca por los bosques grises
iluminando su luz las calaveras.
Cementerio oscuro donde el ciprés silva
cuando sopla el viento apagando las velas
mientras en la noche la lluvia me trae
el llanto de un gato por las escaleras.
Viene de lejos una mujer de luto,
de otro tiempo, desde regiones inciertas,
doliendo en el alma sus duras pisadas
que traen un perfume de estatuas muertas.
Pasa a mi lado sin pronunciar palabra
su cuerpo delgado y lascivo, frontera
inextricable entre la vida y la muerte,
es el silencio y el olvido que llegan.
Eladio Parreño Elías
16-Julio-2013