danie
solo un pensamiento...
El tornasol de tu junta destila besos,
ascuas de una vehemencia incapaz de renacer.
Recularé hasta el fondo de la melosa vetusta
lacrada en tu estirpe y arrojo.
Allí subsiste la perspectiva de una vida,
donde los vidriosos capítulos de una ofrenda
se reciclan como simples sedimentos,
de los huesos de una letanía solloza.
Más allá del orbe intrínseco,
que si bien no sabe extinguir, esta tolvanera
de aguijón cohibido por el hecho de quererte,
se enrosca sobre mi hoyo ciego.
¿Cómo me instruyo para tripular en tus belfos?
para pugnar con una deserción y peripecia,
para respirar después de una mueca tuya,
para evadir tu centella mortal y pueril.
¡Oh, mujer como vivo sin labrar mi querer!
ascuas de una vehemencia incapaz de renacer.
Recularé hasta el fondo de la melosa vetusta
lacrada en tu estirpe y arrojo.
Allí subsiste la perspectiva de una vida,
donde los vidriosos capítulos de una ofrenda
se reciclan como simples sedimentos,
de los huesos de una letanía solloza.
Más allá del orbe intrínseco,
que si bien no sabe extinguir, esta tolvanera
de aguijón cohibido por el hecho de quererte,
se enrosca sobre mi hoyo ciego.
¿Cómo me instruyo para tripular en tus belfos?
para pugnar con una deserción y peripecia,
para respirar después de una mueca tuya,
para evadir tu centella mortal y pueril.
¡Oh, mujer como vivo sin labrar mi querer!
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