MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
En las catacumbas,
los condenados en trance,
purgan sus pecados
en pócimas de los delitos.
Deambulan aislados de su memoria
en diáfanos habitáculos,
cruzando miradas silentes,
que aturden por la brevedad de sus instantes.
Y los sarcófagos de ébano,
expectantes y magnéticamente fijos,
se tragan avaramente a sus víctimas,
excretando el polvo elaborado
que el tiempo, cuidadosamente ha molido,
en el almirez de los huesos quebrantados;
y una cohorte de figuras petrificadas,
con semblantes erráticos,
gestos alucinados y maquiavélicos
amenazantes de ira, de furia
elevan con ligera inclinación
custodiando la oscuridad de los días,
hasta que las sombras de la noche,
se posan en los latidos de las penumbras.
los condenados en trance,
purgan sus pecados
en pócimas de los delitos.
Deambulan aislados de su memoria
en diáfanos habitáculos,
cruzando miradas silentes,
que aturden por la brevedad de sus instantes.
Y los sarcófagos de ébano,
expectantes y magnéticamente fijos,
se tragan avaramente a sus víctimas,
excretando el polvo elaborado
que el tiempo, cuidadosamente ha molido,
en el almirez de los huesos quebrantados;
y una cohorte de figuras petrificadas,
con semblantes erráticos,
gestos alucinados y maquiavélicos
amenazantes de ira, de furia
elevan con ligera inclinación
custodiando la oscuridad de los días,
hasta que las sombras de la noche,
se posan en los latidos de las penumbras.
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