Miryam V. Carrasco Sucre
Poeta recién llegado
Mensajes del niño que duerme en tu vientre.
Te saludo con ternura en este dìa
y te ofrendo con amor la vida mìa,
esperando ese momento tan glorioso
cuando pueda llamarte !Madre mìa!
Y en esta dulce oscuridad de tus entrañas
que con ternura toda mi esencia baña,
yo te transmito este mensaje de dulzura
desde mi lecho, !la màs bella de las cunas!
Se que algùn dìa oirè tu alegre risa
e inundarà mi vida como una tibia brisa,
pero tambièn habrà llantos y tristezas
puès de todas las madres, la misiòn es esa.
Y es por eso que te envìo en este dìa
todos mis sueños y temores, madre mìa,
para que al paso que crece tu cintura,
siga creciendo en tu mirada la ternura.
Espero ansioso que llegue nuestro instante
ese momento cuando me acunes con amor,
ese divino momento, madre buena,
para entregarnos mutuamente el corazòn.
Te digo MADRE, puès es la ùnica forma
como se llaman las mujeres como tu,
que Dios premiò en su grandiosa bondad
con el divino don de la maternidad.
Miryam V. Carrasco Sucre
Los Teques, 13 de mayo de 1990
Te saludo con ternura en este dìa
y te ofrendo con amor la vida mìa,
esperando ese momento tan glorioso
cuando pueda llamarte !Madre mìa!
Y en esta dulce oscuridad de tus entrañas
que con ternura toda mi esencia baña,
yo te transmito este mensaje de dulzura
desde mi lecho, !la màs bella de las cunas!
Se que algùn dìa oirè tu alegre risa
e inundarà mi vida como una tibia brisa,
pero tambièn habrà llantos y tristezas
puès de todas las madres, la misiòn es esa.
Y es por eso que te envìo en este dìa
todos mis sueños y temores, madre mìa,
para que al paso que crece tu cintura,
siga creciendo en tu mirada la ternura.
Espero ansioso que llegue nuestro instante
ese momento cuando me acunes con amor,
ese divino momento, madre buena,
para entregarnos mutuamente el corazòn.
Te digo MADRE, puès es la ùnica forma
como se llaman las mujeres como tu,
que Dios premiò en su grandiosa bondad
con el divino don de la maternidad.
Miryam V. Carrasco Sucre
Los Teques, 13 de mayo de 1990