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El viejo jardinero

Excelente prosa,querido dulcinista, he disfrutado mucho leyendo estas lineas que invitan a meditar sobre nuestra conducta, en lo tan efímero de la vida. Te felicito, ameno y grato el paseo en este espacio tuyo, abrazos.
Cierto, mi querida amiga, mi intención con este cuento era meditar sobre nuestra forma de actuar. Besos para ti.
 
La vida a veces nos deja este tipo de sorpresas,¿quién podría imaginar que sería el viejo jardinero el que llevaría flores a la tumba del joven?,no hay mejor maestra que la vida.
Gracias por acercarme esta interesante historia,un gusto pasar por ella.
Un abrazo.
 
La vida a veces nos deja este tipo de sorpresas,¿quién podría imaginar que sería el viejo jardinero el que llevaría flores a la tumba del joven?,no hay mejor maestra que la vida.
Gracias por acercarme esta interesante historia,un gusto pasar por ella.
Un abrazo.
Gracias amiga Marina por tu fidelidad con mis letras. Ha sido un honor para mí disfrutar de tus comentarios. Besos.
 
El génesis de los sueños, algunos dirían Alquimia, premoniciones, la moraleja es que no siempre el que estés en las postrimetrías (muerte, juicio, infierno y gloria) es que este anunciada nuestra partida de esta vida terrenal. Todos estamos a un paso de partir...excelente moraleja mi apreciado escritor
 
El génesis de los sueños, algunos dirían Alquimia, premoniciones, la moraleja es que no siempre el que estés en las postrimetrías (muerte, juicio, infierno y gloria) es que este anunciada nuestra partida de esta vida terrenal. Todos estamos a un paso de partir...excelente moraleja mi apreciado escritor
Muchas gracias, amiga, celebro que te haya gustado. un beso.
 
Siempre en tus escritos dejas un motivo para la reflexion, vivimos en una sociedad, que no aprecia en su cabal valia la experiencia y sabiduria de los ancianos y que ademas valora el "exito" de sobremanera, no importa como se haya llegado al lugar al que se queria llegar.Saludos y un abrazo
 
Siempre en tus escritos dejas un motivo para la reflexion, vivimos en una sociedad, que no aprecia en su cabal valia la experiencia y sabiduria de los ancianos y que ademas valora el "exito" de sobremanera, no importa como se haya llegado al lugar al que se queria llegar.Saludos y un abrazo
Cierto, mi querida poetisa, hoy la mayoría piensa que el fin justifica los medios. Gracias por tu comentario. Un beso.
 
... a veces los sueños son muy caprichosos... y se quedan con nosotros. Un excelente relato Dulcinista. Muchas gracias

Un abrazo
 
Jardinero viejo quizás, pero de corazón entero y lleno de riqueza como lo es la bondad, como muestra las frondosas dalias que a su tumba llevara, desprendiendo en su aroma la inocencia de un viejo jardinero, que a pesar de todo lleva consigo al joven Luther en su memoria y recuerdo, tal vez si el joven se hubiera dado una oportunidad con el viejo jardinero, juntos tendrían el más bonito jardín y sin darse cuenta Luther descubrir la magia de las flores y el abono de la lealtad. Su historia nos marca uno de los tantos defectos en el ser humano como lo es el egoísmo cubierto de maldad, La escases de la humildad que nos hace pobre en calidad.
Mis estrellas iluminadas de respeto y admiración a sus letras, un saludo y me quedo
Con una enseñanza a no olvidar….
 
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El señor Kurt Kranz atiende el jardin de la familia Herz. Es un experto jardinero que adora las fucsias y las distintas variedades de passifloras. A pesar de haber alcanzado casi los noventa años, su vigor permanece intacto. Tiene fama de visionario el viejo jardinero. Dos días a la semana, un aprendiz le ayudaba en sus quehaceres. Se lo había recomendado su hermana porque era el sobrino de una buena amiga. El joven Luther era aplicado y aprendía con facilidad. El señor Kurt opinaba que quizás le faltaba un poco de humildad, aunque también pensaba que eso era normal en los jóvenes. El aprendiz adoraba al maestro, y también lo envidiaba. Elogiaba su sapiencia y su capacidad para realizar toda clase de injertos, a la vez que deseaba con todas sus fuerzas conseguir el puesto que tenía el viejo. Se lo había prometido la señora Herz.
Un viernes de mayo, al entrar al extenso jardin encontró al viejo más pensativo y menos locuaz que de costumbre.
- He soñado algo que me tiene perturbado. Muchos símbolos de muerte ha habido en mi sueño. Había innumerables relojes que me enloquecían con sus tic tac, como si fuesen potentes corazones sonando todos a la vez. Después me vi en el cementerio contemplando una lápida con un nombre grabado, pero que me fue imposible leer porque estaba borroso. Finalmente vi a unos leñadores abatiendo un árbol, y el sonido de sus sierras aún perdura en mi memoria- dijo el viejo.
- No hay que hacer caso de los sueños - contestó el joven con cierta alegría y brillo en los ojos.
- Quizás tengas razón, sin embargo, yo creo que los sueños nos avisan sobre nuestro futuro- argumentó el viejo.
- No me cabe la menor duda de que así es esta vez - pensó el aprendiz- tu fin se acerca y con él mi ascenso y felicidad. La vida es de los jóvenes y no de los viejos.
Al día siguiente por la tarde, inesperadamente, murió el joven Luther de una afección pulmonar. Ese mismo día por la mañana, había llamado a la señora Herz para asegurarse de que en caso de morir el viejo Kurt el puesto de jardinero sería suyo.
El día del entierro llovía a mares, así que el sepelio fue bastante deslucido.
- Este agua le vendrá muy bien a las dalias que planté ayer - pensó el señor Kurt Kranz - cuando crezcan y florezcan cortaré algunas flores para la tumba del joven Luther. El pobre muchacho me quería mucho, y qué mejor forma de responder a su aprecio que engalanando su tumba con hermosas flores .

Eladio Parreño Elías

25-Mayo-2011




Eladio, que buena enseñanza dejas en este relato. Querer surgir mediando la tristeza, problemas, y en este caso la muerte de alguien es muy triste. Las personas que esperan que los demás caigan para sobresalir están mal enfocadas y llevan una vida de envidia siempre. La edad avanzada no es sinónimo de muerte, aquí lo ejemplarizado claramente. La adultez mayor es sinónimo de sabiduría y experiencia. Agradezco este relato amigo. Abrazos con todo respeto y cariño. Osa.
:::sonreir1:::

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Tus historias son geniales Eladio, uno se desliza por el relato sin darse cuenta. Muy bueno el final, quien se lo iva a decir al joven Luther. Ironias de la vida,pero el viejo era sincero, y el joven queria ascender, sin pensar demasiado en el viejo.. El viejo en su sencillez todabia pensaba verlas crecer con casí 90 je,je,je..y seguro que lo consigue... Muy bueno
Un abrazo y universos
 
Última edición:

Eladio, que buena enseñanza dejas en este relato. Querer surgir mediando la tristeza, problemas, y en este caso la muerte de alguien es muy triste. Las personas que esperan que los demás caigan para sobresalir están mal enfocadas y llevan una vida de envidia siempre. La edad avanzada no es sinónimo de muerte, aquí lo ejemplarizado claramente. La adultez mayor es sinónimo de sabiduría y experiencia. Agradezco este relato amigo. Abrazos con todo respeto y cariño. Osa.
:::sonreir1:::

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Gracias mi querida y dulce amiga Claudia, el muchacho aprendió una lección que le costó la vida. Nunca la envidia ni la ambición desmedida ha sido buen cultivo para encontrar la felicidad en la vida. Un beso y un abrazo de tu amigo Eladio.
 


El señor Kurt Kranz experto y viejo jardinero, casi a los noventa años,
su vigor permanece intacto

Eladio Parreño Elías
25-Mayo-2011






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Eladio
buen amigo Dulcinista:
(partidario de lo dulce).


Quiero aclarar soy poco afecto a lecturas largas (más de tres renglones); no obstante, alguien, a quien quiero mucho, su comentario me atrajo a tu publicación, de la cual he quedado muy complacido...
Ameno y bien logado trabajo; narrativa que expresa debemos comprender: La muerte, nunca es enemiga y quizá sea, la encargada se hacer la más apropiada justicia, aun y no lo aceptemos.




Estrellas y aplausos por tu magnifico trabajo

fernando
OSITO LINDO



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El señor Kurt Kranz experto y viejo jardinero, casi a los noventa años,
su vigor permanece intacto

Eladio Parreño Elías
25-Mayo-2011






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Eladio
buen amigo Dulcinista:
(partidario de lo dulce).


Quiero aclarar soy poco afecto a lecturas largas (más de tres renglones); no obstante, alguien, a quien quiero mucho, su comentario me atrajo a tu publicación, de la cual he quedado muy complacido...
Ameno y bien logado trabajo; narrativa que expresa debemos comprender: La muerte, nunca es enemiga y quizá sea, la encargada se hacer la más apropiada justicia, aun y no lo aceptemos.




Estrellas y aplausos por tu magnifico trabajo

fernando
OSITO LINDO



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Gracias amigo OSITO LINDO por tu comentario. Un abrazo.
 
Un relato verdaderamente admirable, Eladio, que se me pasaba por alto.
Una excelente reflexión podriamos sacar de tan magnifico escrito; Nunca se es tan viejo que no se pueda vivir un dia más, ni tan joven que no se pueda morir mañana.
Un abrazo y reputacion, más que merecida.
 
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El señor Kurt Kranz atiende el jardin de la familia Herz. Es un experto jardinero que adora las fucsias y las distintas variedades de passifloras. A pesar de haber alcanzado casi los noventa años, su vigor permanece intacto. Tiene fama de visionario el viejo jardinero. Dos días a la semana, un aprendiz le ayudaba en sus quehaceres. Se lo había recomendado su hermana porque era el sobrino de una buena amiga. El joven Luther era aplicado y aprendía con facilidad. El señor Kurt opinaba que quizás le faltaba un poco de humildad, aunque también pensaba que eso era normal en los jóvenes. El aprendiz adoraba al maestro, y también lo envidiaba. Elogiaba su sapiencia y su capacidad para realizar toda clase de injertos, a la vez que deseaba con todas sus fuerzas conseguir el puesto que tenía el viejo. Se lo había prometido la señora Herz.
Un viernes de mayo, al entrar al extenso jardin encontró al viejo más pensativo y menos locuaz que de costumbre.
- He soñado algo que me tiene perturbado. Muchos símbolos de muerte ha habido en mi sueño. Había innumerables relojes que me enloquecían con sus tic tac, como si fuesen potentes corazones sonando todos a la vez. Después me vi en el cementerio contemplando una lápida con un nombre grabado, pero que me fue imposible leer porque estaba borroso. Finalmente vi a unos leñadores abatiendo un árbol, y el sonido de sus sierras aún perdura en mi memoria- dijo el viejo.
- No hay que hacer caso de los sueños - contestó el joven con cierta alegría y brillo en los ojos.
- Quizás tengas razón, sin embargo, yo creo que los sueños nos avisan sobre nuestro futuro- argumentó el viejo.
- No me cabe la menor duda de que así es esta vez - pensó el aprendiz- tu fin se acerca y con él mi ascenso y felicidad. La vida es de los jóvenes y no de los viejos.
Al día siguiente por la tarde, inesperadamente, murió el joven Luther de una afección pulmonar. Ese mismo día por la mañana, había llamado a la señora Herz para asegurarse de que en caso de morir el viejo Kurt el puesto de jardinero sería suyo.
El día del entierro llovía a mares, así que el sepelio fue bastante deslucido.
- Este agua le vendrá muy bien a las dalias que planté ayer - pensó el señor Kurt Kranz - cuando crezcan y florezcan cortaré algunas flores para la tumba del joven Luther. El pobre muchacho me quería mucho, y qué mejor forma de responder a su aprecio que engalanando su tumba con hermosas flores .

Eladio Parreño Elías

25-Mayo-2011

Preciosa historia nos relatas, llena de sueños que cuando empiezas a leerla tienes que llegar hasta el final. Me ha encantado Eladio, ha sido un honor para mi leer este relato tan extraordinario amigo. Te dejo estrellas merecidas, un abrazo y un beso para ti. Tere
 
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El señor Kurt Kranz atiende el jardin de la familia Herz. Es un experto jardinero que adora las fucsias y las distintas variedades de passifloras. A pesar de haber alcanzado casi los noventa años, su vigor permanece intacto. Tiene fama de visionario el viejo jardinero. Dos días a la semana, un aprendiz le ayudaba en sus quehaceres. Se lo había recomendado su hermana porque era el sobrino de una buena amiga. El joven Luther era aplicado y aprendía con facilidad. El señor Kurt opinaba que quizás le faltaba un poco de humildad, aunque también pensaba que eso era normal en los jóvenes. El aprendiz adoraba al maestro, y también lo envidiaba. Elogiaba su sapiencia y su capacidad para realizar toda clase de injertos, a la vez que deseaba con todas sus fuerzas conseguir el puesto que tenía el viejo. Se lo había prometido la señora Herz.
Un viernes de mayo, al entrar al extenso jardin encontró al viejo más pensativo y menos locuaz que de costumbre.
- He soñado algo que me tiene perturbado. Muchos símbolos de muerte ha habido en mi sueño. Había innumerables relojes que me enloquecían con sus tic tac, como si fuesen potentes corazones sonando todos a la vez. Después me vi en el cementerio contemplando una lápida con un nombre grabado, pero que me fue imposible leer porque estaba borroso. Finalmente vi a unos leñadores abatiendo un árbol, y el sonido de sus sierras aún perdura en mi memoria- dijo el viejo.
- No hay que hacer caso de los sueños - contestó el joven con cierta alegría y brillo en los ojos.
- Quizás tengas razón, sin embargo, yo creo que los sueños nos avisan sobre nuestro futuro- argumentó el viejo.
- No me cabe la menor duda de que así es esta vez - pensó el aprendiz- tu fin se acerca y con él mi ascenso y felicidad. La vida es de los jóvenes y no de los viejos.
Al día siguiente por la tarde, inesperadamente, murió el joven Luther de una afección pulmonar. Ese mismo día por la mañana, había llamado a la señora Herz para asegurarse de que en caso de morir el viejo Kurt el puesto de jardinero sería suyo.
El día del entierro llovía a mares, así que el sepelio fue bastante deslucido.
- Este agua le vendrá muy bien a las dalias que planté ayer - pensó el señor Kurt Kranz - cuando crezcan y florezcan cortaré algunas flores para la tumba del joven Luther. El pobre muchacho me quería mucho, y qué mejor forma de responder a su aprecio que engalanando su tumba con hermosas flores .

Eladio Parreño Elías

25-Mayo-2011



Ay, qué lindo cuento amigo, me deja un saborcito especial, la inocencia del viejo que a pesar de su edad aún cree en la buena voluntad de las personas, y el chico que por ser joven se creía dueño del mundo.
Me hiso muy bien leer tu cuento, recibí cierta paz de parte del anciano.
Recibe mis cariños y muchos remuacs:)
 
MMMMM..
Caras vemos y corazones no sabemos... Buena moraleja Eladio.. Muy buena. nunca hay que desear la suerte del projimo...y muchos menos desear su desgracia... Estrellas amigo... Buena lectura..
 
Un relato verdaderamente admirable, Eladio, que se me pasaba por alto.
Una excelente reflexión podriamos sacar de tan magnifico escrito; Nunca se es tan viejo que no se pueda vivir un dia más, ni tan joven que no se pueda morir mañana.
Un abrazo y reputacion, más que merecida.
Gracias mi estimada amiga TERE, te dejo un abrazo y un beso de amigo.
 
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