prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah, esas lagunas
de rocío,
que ahogan
caballos de cera
derretidos
en la punta del fuego
que abrió tus labios,
la densidad elíptica
que varía
a cada curva
de la inhabitable selva,
ah, los elefantes
en el tímpano pletórico
de mi leve caricia,
los hipopótamos
de mi aire,
felices ensuciando la hondura de tu vientre,
ah los intrínsecos prados
de ceniza
hoy conquistan
la corona de negras palomas
apaciguadas en el baúl del orgasmo.
de rocío,
que ahogan
caballos de cera
derretidos
en la punta del fuego
que abrió tus labios,
la densidad elíptica
que varía
a cada curva
de la inhabitable selva,
ah, los elefantes
en el tímpano pletórico
de mi leve caricia,
los hipopótamos
de mi aire,
felices ensuciando la hondura de tu vientre,
ah los intrínsecos prados
de ceniza
hoy conquistan
la corona de negras palomas
apaciguadas en el baúl del orgasmo.
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