Estaba pensando en el telón... en la emoción que se siente cuando faltan segundos para que se levante. En las miradas expectantes de la audiencia que solo espera la perfección de una idea.
Estaba pensando en la trama, cuando se entreteje una historia con una tangente... en el segundo preciso en que se nos roba el aliento por un inesperado reencuentro con pasajes propios, privados. Que de nadie son conocimiento y que sin embargo, están ahí... en el escenario.
Me arropa el aliento contenido de los actores, cuando dejan atrás su propia historia para tejer pasajes de una mente que por infame que parezca, de tan grande no se retiene y debe ser desparramada más allá de su propia existencia
Estaba pensando en la ausencia... en la butaca vacía. En los problemas propios de la ineficiencia, misma que dejan atrapada en el tráfico a la persona que precisamente ocuparía ese espacio.
Estaba pensando, entre escena y gemido... cuando la trama se disipó lo suficiente como para que me centrara de nuevo en el ostracismo, estaba pensando... que todos son pasajes, que todo es cielo y todo es abismo.
Nuestra vida es como un cuento, una historia, narrada por uno y para uno.
Estaba pensando... que pienso demasiado. Tal vez debería cambiar de canal y poner atención, para variar, en lo que ocurre en el escenario.
Estaba pensando en la trama, cuando se entreteje una historia con una tangente... en el segundo preciso en que se nos roba el aliento por un inesperado reencuentro con pasajes propios, privados. Que de nadie son conocimiento y que sin embargo, están ahí... en el escenario.
Me arropa el aliento contenido de los actores, cuando dejan atrás su propia historia para tejer pasajes de una mente que por infame que parezca, de tan grande no se retiene y debe ser desparramada más allá de su propia existencia
Estaba pensando en la ausencia... en la butaca vacía. En los problemas propios de la ineficiencia, misma que dejan atrapada en el tráfico a la persona que precisamente ocuparía ese espacio.
Estaba pensando, entre escena y gemido... cuando la trama se disipó lo suficiente como para que me centrara de nuevo en el ostracismo, estaba pensando... que todos son pasajes, que todo es cielo y todo es abismo.
Nuestra vida es como un cuento, una historia, narrada por uno y para uno.
Estaba pensando... que pienso demasiado. Tal vez debería cambiar de canal y poner atención, para variar, en lo que ocurre en el escenario.