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Amor dominante ( 371 palabras)

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal

Se sentó en la sala enfrente a ella a escasos centímetros. Quería asegurarse de que ella viera que cada una de las balas entraba en cada una de las recamaras. Seis en total. Ella temblaba. Él le sujetó del cuello con firmeza pero sin lastimarla, acercó el hoyo negro del revolver a su sien derecha y mirándola a los ojos con una mirada desafiante que no era la de él o por lo menos ella jamás le había visto, le dijo; ha partir de este instante harás lo que siempre he querido que hagas y lo harás durante el resto de tu vida, no tiene opción.

Durante más de veinte años él siempre fue dominante, posesivo, y siempre quiso una mujer sumisa que acaso antes de ir a dormir levantara la cara para dar gracias y después de acostase le siguiera adorando.

Su táctica para llevarla a ese extremo era simple, los tres primeros años del matrimonio dejó una nota de amor escondida debajo del plato del desayuno, otro día en su bolsa del maquillaje, otras veces más, las enviaba por correo. Los cinco siguientes años jamás hubo un fin de semana en la que no llegara a casa con un ramo de flores. Le seguía amando por sobre todas las cosas.

Después su táctica se relajó a una cena cada mes con todo y la ida al cine o al bar de la calle en donde se enamoró de ella. Nunca le faltó al respeto y tampoco faltó jamás sobre la mesita al lado de la cama el regalo en los días especiales y, aún así, la respuesta de ella siempre fue la misma a cada atención, a cada regalo, a cada día con su amanecer y su anochecer; gracias, unas gracias simples y secas, sin sentimiento, sin amor aparente, vamos; sin ningún chiste.

Cuando se cansó de esa falta de amor recordó que él era dominante, posesivo. Así que compró un revólver, urdió el plan, se sentó junto a ella, la tomó de la cabeza, le apunto a la sien derecha por uno breves instante para que ella lo escuchara con suma atención, preparó el martillo del arma y dos segundos antes de girar su mano a su propia cabeza y descerrajarse un tiro en la frente, le dijo; a partir de ahora soñaras siempre conmigo, no tienes opción.


08.12.10 en una tarde en la que tu única opción fue pasar a leerme, lo hayas comentado o no... jeje

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Última edición:
Jajajjjajajjajajaj fue lo único que al pobre le quedó por hacer, ya lo había intentado todo. Es que hay muchas mujeres amigo Gayo que son duras de pelar. Un placer la invitación y que haya abusado de mí, en la lectura jajajjajjaj. Saludos amigo***************************
 
Estimado poeta un prosa cruda, donde cuenta un tema que toca el maltrato físico y psicológico, que sin duda el psicológico es el peor. Me gusto su escrito y le dejo estrellas. Saludos. César.
 
Muy buen titulo para tan excelente texto dramático.
Historias así siguen sucediendo y de pronto puede ser
nuestro vecino el protagonista...
Amar es lo más bello que podemos hacer, pero sin posesividad.
La libertad es amor, ser libres de decir adiós sin odio ni rencor.
Te felicito amigo me pasan muchas cosas por la cabeza...
Estrellas para tu delicada pluma.*************
 
Sr. Gayo... que impresión me ha dejado, excelente prosa, mire que es un método drástico, pero el desamor duele. Ahh!!! no conté las palabras pero se me hicieron nada de tan bien dichas!! así que solicito mas prosas, Un abrazo y 371 estrellas!
 
Muy buen titulo para tan excelente texto dramático.
Historias así siguen sucediendo y de pronto puede ser
nuestro vecino el protagonista...
Amar es lo más bello que podemos hacer, pero sin posesividad.
La libertad es amor, ser libres de decir adiós sin odio ni rencor.
Te felicito amigo me pasan muchas cosas por la cabeza...
Estrellas para tu delicada pluma.*************
la historia es mas recurrente de lo que se inagina, pero los protagonistas no son tan ocurrentes y para ahogar la pena del desamor, cumplen bodas de plata y mas...salu12
 
Muy buen titulo para tan excelente texto dramático.
Historias así siguen sucediendo y de pronto puede ser
nuestro vecino el protagonista...
Amar es lo más bello que podemos hacer, pero sin posesividad.
La libertad es amor, ser libres de decir adiós sin odio ni rencor.
Te felicito amigo me pasan muchas cosas por la cabeza...
Estrellas para tu delicada pluma.*************
Muchas gracis señor, sa´lu2
 
Muchas gracias, salu2

Muy buen titulo para tan excelente texto dramático.
Historias así siguen sucediendo y de pronto puede ser
nuestro vecino el protagonista...
Amar es lo más bello que podemos hacer, pero sin posesividad.
La libertad es amor, ser libres de decir adiós sin odio ni rencor.
Te felicito amigo me pasan muchas cosas por la cabeza...
Estrellas para tu delicada pluma.*************
 
Amor dominante


Se sentó en la sala enfrente de ella a escasos centímetros. Quería asegurarse de que ella viera que cada una de las balas entraba en cada una de las recamaras. Seis en total. Ella temblaba. Él le sujeto del cuello con firmeza pero sin lastimarle, acercó el hoyo negro del revolver a su sien derecha y mirándola a los ojos con una mirada desafiante que no era la de él o por lo menos ella jamás le había visto le dijo; ha partir de este instante harás lo que siempre he querido que hagas, no tiene opción.

Durante más de veinte años él siempre fue domínate, posesivo y siempre quiso una mujer sumisa que acaso antes de ir a dormir levantara la cara para dar gracias y después de acostase le siguiera adorando. Su táctica para llevarla a ese extremo era simple, los tres primeros años del matrimonio dejó una nota de amor escondida debajo del plato del desayuno, otro día en su bolsa del maquillaje, otras veces más las enviaba por correo. Los cinco siguientes años jamás hubo una semana en la que no llegó a casa con un ramo de flores. Le seguía amando por sobre todas las cosas. Después su táctica se relajó a una cena por lo menos cada mes con todo y la ida al cine o al bar de la calle en donde se enamoró de ella. Nunca le faltó al respeto y tampoco faltó jamás sobre la mesita al lado de la cama el regalo en los días especiales y aún así la respuesta ella siempre fue la misma a cada atención, a cada regalo, a día con su amanecer y su anochecer; gracias, unas gracias secas, sin sentimiento, sin amor aparente, vamos; sin ningún chiste.

Cuando se cansó de esa falta de amor recordó que él era domínate, posesivo, así que compró el revólver, urdió el plan, se sentó junto de ella, la tomó de la cabeza, le apunto a la cien derecha por uno breves segundos para que ella le escuchara con suma atención, preparó el martillo del arma y dos segundos antes de girar su mano a su propia cabeza y descerrajarse un tiro en la frente le dijo; a partir de ahora soñaras conmigo, no tienes opción.


Gayo. 08.12.10 en una tarde en la que tu única opción fue pasar a leerme, lo hayas comentado no… jeje

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Sr. Gayo
Eso de no caminar juntos en el sentir
es fatal
ese desenlace impactante
Estrellas y cariños
Ana
 
Amor dominante


Se sentó en la sala enfrente de ella a escasos centímetros, quería asegurarse de que ella viera que cada una de las balas entraba en cada una de las recamaras. Seis en total. Ella temblaba. Él le sujeto del cuello con firmeza pero sin lastimarla, acercó el hoyo negro del revolver a su sien derecha y mirándola a los ojos con una mirada desafiante que no era la de él o por lo menos ella jamás le había visto le dijo; ha partir de este instante harás lo que siempre he querido que hagas durante el resto de tu vida, no tiene opción.

Durante más de veinte años él siempre fue dominante, posesivo, y siempre quiso una mujer sumisa que acaso antes de ir a dormir levantara la cara para dar gracias y después de acostase le siguiera adorando.
Su táctica para llevarla a ese extremo era simple, los tres primeros años del matrimonio dejó una nota de amor escondida debajo del plato del desayuno, otro día en su bolsa del maquillaje, otras veces más, las enviaba por correo. Los cinco siguientes años jamás hubo una semana en la que no llegó a casa con un ramo de flores. Le seguía amando por sobre todas las cosas.
Después su táctica se relajó a una cena por lo menos cada mes con todo y la ida al cine o al bar de la calle en donde se enamoró de ella. Nunca le faltó al respeto y tampoco faltó jamás sobre la mesita al lado de la cama el regalo en los días especiales y aún así la respuesta ella siempre fue la misma a cada atención, a cada regalo, a cada día con su amanecer y su anochecer; gracias, unas gracias simples y secas, sin sentimiento, sin amor aparente, vamos; sin ningún chiste.

Cuando se cansó de esa falta de amor recordó que él era dominante, posesivo. Así que compró un revólver, urdió el plan, se sentó junto a ella, la tomó de la cabeza, le apunto a la cien derecha por uno breves instante para que ella lo escuchara con suma atención. Preparó el martillo del arma y dos segundos antes de girar su mano a su propia cabeza y descerrajarse un tiro en la frente le dijo; a partir de ahora soñaras siempre conmigo, no tienes opción.


08.12.10 en una tarde en la que tu única opción fue pasar a leerme, lo hayas comentado o no... jeje

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Espeluznante y sorpresivo final nos presentas, pero todo muy bien redactado y atractivo. Además, en contraste con la nota al final que me obligó a sonreír. Un placer leerle. Saludos.
 
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