Maldije la vida,
tome el cuchillo
no me importo llorar,
igual ya estaba muerto,
así que aproveche para picar bien su carne,
le puse un poco de pimienta y especies,
la puse sobre una sarten a fuego lento.
Después unas pocas de verduras.
Al final supo exquisito el estofado de res,
no me importo llorar, por culpa de la cebolla.