• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Zona de reducción

kamiqaze

Poeta recién llegado
A ver, yo te quise querer,
pero tú querías que te quiera
bajo tus premisas mezquinas,
que honrara con mi corazón
la manera en la que habías etiquetado
tus confusos planetas.
Ergo, yo, nada idiota,
opté por tomar en mis brazos
la lejanía que me darían
otros brazos,
más cálidos, eso sí,
pero con menos profundidades,
menos laberintos,
y, obvio, sin esa sonrisa de diosa francesa
con la que acurrucabas mi alma

Cabe mencionar,
entre dorados paréntesis,
que tú sabías que esto sucedería.
(Nadie es tan tonto como para no entender
que aquello que tanto te encantaba de mí
probablemente gustaría a alguna otra
celestial ilusa).
Vamos, entiendes la magia de la danza
de dos almas comprometidas
con su propio destino volátil.
Sabías, por lo tanto, que incendiaría a cualquiera otra;
que los menjunjes de tu corazón
ya apaciguaban a medias mis noches,
que tu insomnio había dejado de ser
parte de tu atractivo
y que se había convertido en una vela malsana
que alumbraba mi razón, pero también
la llenaba de humo y de tristeza.

Es complicado el amor, lo sabemos,
pero lo es más el cuasi-amor,
ese limbo en el que te sentabas cómodamente
mientras yo exprimía lo que quedaba de mí
en tus labios,
esperando obtener sonrisas
dignas de un retrato que luego
colgarías en el centro de mi alma
con un clavo de cemento.

No obstante, agradezco el caos
y la parafernalia que me torturarán
en días que aún no llegan.
Agradezco la incertidumbre,
el querer crepuscular y el apego evitativo.
Sé que la soledad nos quebranta a ambos,
nos encarcela, nos habla en la nuca en nuestras pesadillas,
y que estás cansada de tu humana condición.
Extrañamos las galaxias del deseo,
el detenernos en el centro de la noche
para amarnos como dos chispas
que están a punto de apagarse,
el roce tibio de nuestros dedos amantes,
nuestras voces, nuestros fluidos,
y esa maldita mala fe
con la que nos queríamos tan obstinadamente.
 
A ver, yo te quise querer,
pero tú querías que te quiera
bajo tus premisas mezquinas,
que honrara con mi corazón
la manera en la que habías etiquetado
tus confusos planetas.
Ergo, yo, nada idiota,
opté por tomar en mis brazos
la lejanía que me darían
otros brazos,
más cálidos, eso sí,
pero con menos profundidades,
menos laberintos,
y, obvio, sin esa sonrisa de diosa francesa
con la que acurrucabas mi alma

Cabe mencionar,
entre dorados paréntesis,
que tú sabías que esto sucedería.
(Nadie es tan tonto como para no entender
que aquello que tanto te encantaba de mí
probablemente gustaría a alguna otra
celestial ilusa).
Vamos, entiendes la magia de la danza
de dos almas comprometidas
con su propio destino volátil.
Sabías, por lo tanto, que incendiaría a cualquiera otra;
que los menjunjes de tu corazón
ya apaciguaban a medias mis noches,
que tu insomnio había dejado de ser
parte de tu atractivo
y que se había convertido en una vela malsana
que alumbraba mi razón, pero también
la llenaba de humo y de tristeza.

Es complicado el amor, lo sabemos,
pero lo es más el cuasi-amor,
ese limbo en el que te sentabas cómodamente
mientras yo exprimía lo que quedaba de mí
en tus labios,
esperando obtener sonrisas
dignas de un retrato que luego
colgarías en el centro de mi alma
con un clavo de cemento.

No obstante, agradezco el caos
y la parafernalia que me torturarán
en días que aún no llegan.
Agradezco la incertidumbre,
el querer crepuscular y el apego evitativo.
Sé que la soledad nos quebranta a ambos,
nos encarcela, nos habla en la nuca en nuestras pesadillas,
y que estás cansada de tu humana condición.
Extrañamos las galaxias del deseo,
el detenernos en el centro de la noche
para amarnos como dos chispas
que están a punto de apagarse,
el roce tibio de nuestros dedos amantes,
nuestras voces, nuestros fluidos,
y esa maldita mala fe
con la que nos queríamos tan obstinadamente.
Es muy complicado, habrá que tener fe.

Saludos
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba