Cada vez que me levanto,
de nuevo, me tiras al suelo.
Cada vez que me repongo,
me vuelves a romper.
Cada vez que consigo respirar,
me ahogas.
Cada vez que me siento capaz,
me inutilizas.
Cada vez que soy feliz,
me recuerdas que no lo merezco.
Qué difícil es ser yo.