Lilith
Poeta fiel al portal
... Dejad que recorran tu cuerpo, arrancandote el don preciado de los humanos, y se marcharan, sin ningun problema...pero no tardaran en volver...
Las hogueras ya se apagaron,
el viento dejó de acaricias las hojas,
todo queda en silencio para dejar entrar
a los espiritus que nunca volverán.
Se escucha el susurro de sus capas,
se oyen sus voces, muertas en ganas,
se ve la luz desprendiendo de su círculo,
esas almas perdidas, buscando refugio.
Es la Santa Companha, nacida en los bosque galegos,
quienes roban almas de castos y puros en deseos,
para poder salir de su infierno,
van de pueblo en pueblo, robando almas por ese precio.
Doce encapuchados, altos, encorvados,
rosario en mano, cascabeles en sus pies,
cantan rituales, para llamar a los fieles,
en círculo caminan, allí esconden su tesoro.
-Amada, mi ángel, no se te ocurra abrir,
no quiero que tu alma salga de aqui.
-Tranquilo, mi vida, no abriré para salir,
pero su tintineo de cascabeles, me hace sufrir.
-Abre tu puerta, déjanos pasar,
somos almas inmortales, que no descansaremos en paz,
a no ser que tu vida nos entregues sin pensar
que en otra vida serás feliz, ¡dánosla ya!
La mujer, arrancada de deseo por ellos,
abre su puerta, y dale en su frente,
el hombre llora, nota como su esposa,
a cada paso que da, una barrera se forma.
Su alma se llevaron, dejando el cuerpo en tierra,
y ya se alejan, despacio, con una más en su trepa,
el marido llora, desconsolado,
de nuevo la Santa Companha acecha.