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Hoy amaneció soleado,
era un día plenamente hermoso,
las nubes blancas sobrevolaban
una detrás de la otra, alcanzándose,
los pajarillos cantaban fuera de casa,
gorjean sobre las ramas de los árboles
con ese canto que tanto a ti te gustaba.
Sin embargo dentro de casa llovía,
había una tormenta de emociones,
un diluvio de sentimientos encontrados,
se divisaban nubes grises, casi negras,
aun no entendía que pasaba, que ocurría,
hasta que, noté, que había un profundo
dolor en cada esquina, en cada rincón,
en cada sillón, en el lavamanos,
en esa silla hueca que ni tu sombra quedó,
en el vacío de la que fuera nuestra cama,
ella acabó quedando partida por la mitad,
aún no comprendía, que era tu ausencia
la que estaba presente en nuestro hogar,
o en lo que apenas, quedó de él.
Tan solo habían pasado unas cuantas horas,
en que llevé tu frágil cuerpo frío al sepulcro,
tu respirar se fue agotando,
tu pulso se fue debilitando,
tu pupila se fue apagando,
de a poco, sin luz,
tu sonrisa se la llevó el viento,
se extinguió con el tiempo,
¡Ya no estás aquí conmigo!
Sonrío, sonrío con profunda tristeza,
al entender que di lo mejor de mí,
te di mi tiempo, mi sueño,
mis fuerzas, mi aliento,
te di todo cuanto pude,
cuanto tuve a mi alcance,
sin embargo, pese a todo,
me quedó aun mucho por darte,
¡quedó tanto, tanto, tanto cariño!
quedó una constelación de caricias
planetas cargados de besos para ti,
quedaron miles de abrazos para darte,
y sobre todo, quedaron guardadas
marejadas de amor para inundarte,
¡Pero ya no estás aquí!
Aun persiste en el ambiente,
en el espacio que compartimos,
el eco de tus palabras,
la silueta de tus sonrisas,
el destello tierno de tu mirar,
las huellas de tu pausado andar,
aun respiro el aroma de tu cuerpo,
el dulce sabor de tus besos.
Hoy pregunto:
¿Que hago ahora con tanta ausencia tuya?
Me invade a cada instante
el silencio de tu voz… ¡te extraño!
Busco refugio en la almohada,
entre el frío de mis sábanas,
en el rincón de nuestra cama,
le pido al viento que se lleve,
todo este vacío que se quedó
en este lúgubre ambiente,
pero no obtengo respuesta,
solo me responde el silencio,
y me invade la presencia,
que me dejó…
¡Tu ausencia!
Ve a descansar,
luchaste como una verdadera guerrera,
ve a dormir el sueño de los santos
en tanto que llega tu momento de resurreción...
Hoy amaneció soleado,
era un día plenamente hermoso,
las nubes blancas sobrevolaban,
una detrás de la otra, alcanzándose,
los pajarillos cantaban fuera de casa,
gorjean sobre las ramas de los árboles,
con ese canto que tanto a ti te gustaba.
Sin embargo dentro de casa, llovía,
había una tormenta de emociones,
un diluvio de sentimientos encontrados,
se divisaban nubes grises, casi negras,
aun no entendía que pasaba, que ocurría,
hasta que, noté, que había un profundo
dolor en cada esquina, en cada rincón,
en cada sillón, en el lavamanos,
en esa silla hueca que ni tu sombra quedó,
en el vacío de la que fuera nuestra cama,
ella acabó quedando partida por la mitad,
aún no comprendía, que era tu ausencia
la que estaba presente en nuestro hogar,
o en lo que apenas, quedó de él.
Tan solo habían pasado unas cuantas horas,
en que llevé tu frágil cuerpo frío al sepulcro,
tu respirar se fue agotando,
tu pulso se fue debilitando,
tu pupila se fue apagando,
de a poco, sin luz,
tu sonrisa se la llevó el viento,
se extinguió con el tiempo,
¡Ya no estás aquí conmigo!
Sonrío, sonrío con profunda tristeza,
al entender que di lo mejor de mí,
te di mi tiempo, mi sueño,
mis fuerzas, mi aliento,
te di todo cuanto pude,
cuanto tuve a mi alcance,
sin embargo, pese a todo,
me quedó aun mucho por darte,
¡quedó tanto, tanto, tanto cariño!
quedó una constelación de caricias,
planetas cargados de besos para ti,
quedaron miles de abrazos para darte,
y sobre todo, quedaron guardadas,
marejadas de amor para inundarte,
¡Pero ya no estás aquí!
Aun persiste en el ambiente,
en el espacio que compartimos,
el eco de tus palabras,
la silueta de tus sonrisas,
el destello tierno de tu mirar,
las huellas de tu pausado andar,
aun respiro el aroma de tu cuerpo,
el dulce sabor de tus besos.
Hoy pregunto:
¿Que hago ahora con tanta ausencia tuya?
Me invade a cada instante
el silencio de tu voz… ¡te extraño!
Busco refugio en la almohada,
entre el frío de mis sábanas,
en el rincón de nuestra cama,
le pido al viento que se lleve,
todo este vacío que se quedó
en este lúgubre ambiente,
pero no obtengo respuesta,
solo me responde el silencio,
y me invade la presencia,
que me dejó…
¡Tu ausencia!
Ve a descansar,
luchaste como una verdadera guerrera,
ve a dormir el sueño de los santos
en tanto que llega tu momento de resurreción...
Un profundo dolor y la soledad que deja la ausencia de un ser querido.
Hoy esos rincones del hogar que solían estar llenos de amor y compañía, ahora se sienten vacío.
Un sentido homenaje, muy sensible desearle un descanso en paz.
Ahora nos queda enfrentar con dignidad el recuerdo.
Un sentido poema dedicado a la defunción de la amada nos compartes. En él nos dejas ver lo mucho que os unía un gran amor y el gran hueco que deja su ausencia. Que descanse en paz, ya cumplió con su cometido en est vida.
Mi apreciado Manito, hermosos versos.
Quédate con saber que Tu Padre Celestial les dio oportunidad de pasar esos momentos, que estuviste y diste lo mejor justo en el momento.
Mucha fortaleza y ánimo , que Tú Padre no te suelta.
Un abrazo.
Hoy amaneció soleado,
era un día plenamente hermoso,
las nubes blancas sobrevolaban,
una detrás de la otra, alcanzándose,
los pajarillos cantaban fuera de casa,
gorjean sobre las ramas de los árboles,
con ese canto que tanto a ti te gustaba.
Sin embargo dentro de casa, llovía,
había una tormenta de emociones,
un diluvio de sentimientos encontrados,
se divisaban nubes grises, casi negras,
aun no entendía que pasaba, que ocurría,
hasta que, noté, que había un profundo
dolor en cada esquina, en cada rincón,
en cada sillón, en el lavamanos,
en esa silla hueca que ni tu sombra quedó,
en el vacío de la que fuera nuestra cama,
ella acabó quedando partida por la mitad,
aún no comprendía, que era tu ausencia
la que estaba presente en nuestro hogar,
o en lo que apenas, quedó de él.
Tan solo habían pasado unas cuantas horas,
en que llevé tu frágil cuerpo frío al sepulcro,
tu respirar se fue agotando,
tu pulso se fue debilitando,
tu pupila se fue apagando,
de a poco, sin luz,
tu sonrisa se la llevó el viento,
se extinguió con el tiempo,
¡Ya no estás aquí conmigo!
Sonrío, sonrío con profunda tristeza,
al entender que di lo mejor de mí,
te di mi tiempo, mi sueño,
mis fuerzas, mi aliento,
te di todo cuanto pude,
cuanto tuve a mi alcance,
sin embargo, pese a todo,
me quedó aun mucho por darte,
¡quedó tanto, tanto, tanto cariño!
quedó una constelación de caricias,
planetas cargados de besos para ti,
quedaron miles de abrazos para darte,
y sobre todo, quedaron guardadas,
marejadas de amor para inundarte,
¡Pero ya no estás aquí!
Aun persiste en el ambiente,
en el espacio que compartimos,
el eco de tus palabras,
la silueta de tus sonrisas,
el destello tierno de tu mirar,
las huellas de tu pausado andar,
aun respiro el aroma de tu cuerpo,
el dulce sabor de tus besos.
Hoy pregunto:
¿Que hago ahora con tanta ausencia tuya?
Me invade a cada instante
el silencio de tu voz… ¡te extraño!
Busco refugio en la almohada,
entre el frío de mis sábanas,
en el rincón de nuestra cama,
le pido al viento que se lleve,
todo este vacío que se quedó
en este lúgubre ambiente,
pero no obtengo respuesta,
solo me responde el silencio,
y me invade la presencia,
que me dejó…
¡Tu ausencia!
Ve a descansar,
luchaste como una verdadera guerrera,
ve a dormir el sueño de los santos
en tanto que llega tu momento de resurreción...
Un buen poema, aunque redondeas mucho el tema, considero que debes de minimizar el concepto, otra cosa más, no soy fan del exceso de signos, en este caso de la "coma" eso es como darle un parada forzada a la lectura, lo cual minimiza al lector en cuanto al ritmo, trata de mejorar esos aspectos, tiene un buen lenguaje, pero son detalles que a poco corregirás en el futuro,
Grato leerte renacuajo, espero te ayude a mejorar ,