IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y aquel ser perturbado,
creador por su propia impotencia,
nos otorgó el poder de la razón,
frente a esta injusticia
que será, en sus últimos finales,
efímera,
aquel ser,
nos dividió desde su carnosidad,
vimos nacer,
a él,
en cada día,
a cada muerte,
despedirse sin suerte y sin posible final,
y aún toda huida nos parece extraña,
porque él no lo haría,
así como su destino fue herirnos,
transmigrándonos en nuevos seres,
entre millones de dagas mortales,
hacía trillones de soledades lumínicas,
serán los últimos espectadores,
de este congelamiento espacial,
los que a él le puedan decir,
que su dolor
por fin
ha terminado.
creador por su propia impotencia,
nos otorgó el poder de la razón,
frente a esta injusticia
que será, en sus últimos finales,
efímera,
aquel ser,
nos dividió desde su carnosidad,
vimos nacer,
a él,
en cada día,
a cada muerte,
despedirse sin suerte y sin posible final,
y aún toda huida nos parece extraña,
porque él no lo haría,
así como su destino fue herirnos,
transmigrándonos en nuevos seres,
entre millones de dagas mortales,
hacía trillones de soledades lumínicas,
serán los últimos espectadores,
de este congelamiento espacial,
los que a él le puedan decir,
que su dolor
por fin
ha terminado.