Asklepios
Incinerando envidias
Y ahora, que no sé cuáles son ya mis recuerdos.
Mis deseos se arrastran sobre una
melancolía que, hace tiempo, destruyó
todo mi cielo.
Hoy, tan sólo puedo dedicarme a recorrer
el laberinto de escombros de esta rutina
que es mi vida.
Quizás haya sido demasiado exigente con
cada uno de los amaneceres desde entonces
vividos, pero fui educado en la férrea disciplina y
la más alta exigencia, con las que he llegado a
ser lo que soy: Un ser continuamente decepcionado.
Ya sólo entiendo y acepto, que el amor
sólo me sirvió para sepultar en mi interior a su
deseo, para mí siempre, demasiado agresivo…
Así es que me siento solo… abandonado…
Mis deseos se arrastran sobre una
melancolía que, hace tiempo, destruyó
todo mi cielo.
Hoy, tan sólo puedo dedicarme a recorrer
el laberinto de escombros de esta rutina
que es mi vida.
Quizás haya sido demasiado exigente con
cada uno de los amaneceres desde entonces
vividos, pero fui educado en la férrea disciplina y
la más alta exigencia, con las que he llegado a
ser lo que soy: Un ser continuamente decepcionado.
Ya sólo entiendo y acepto, que el amor
sólo me sirvió para sepultar en mi interior a su
deseo, para mí siempre, demasiado agresivo…
Así es que me siento solo… abandonado…