Ciela
Poeta veterano en el portal
Y AHORA LE TOCA A ÉL.
Y ahora le toca a él, que se cansó del Mutuo Acuerdo y de los Contradictorios. A él, que le costó tanto casarse, quizás mucho más que separarse... aunque todavía está por verse.
- La sopapa para vos, los discos de pasta para mí-.
- La palangana para mí, el sacacorchos para vos-.
- Pero por favor, no serruchemos al gato-.
Ahora le toca a él, que detesta a las Mediaciones y a las Reparticiones. Resulta que ella, siempre tan pendiente del futuro, le salió con algo así como que se habían quedado sin presente. Precisamente cuando el pasado comenzaba a pesarles en los huesos y cuando el porvenir empezaba a achicárseles.
Ella le pidió perdón por haber insistido con licuadoras, maceteros y estufas adquiridas a fuerza de estudios de mercado. Él le pidió perdón por haber pateado licuadoras, maceteros, estufas y estudios de mercado. Pero no hubo nada qué hacer, porque Ella sigue todavía con la lata del Deseo y su melancolía y Él insiste con que se caga en el Deseo y con que su melancolía le produce pura ira.
Ahora le toca a él abordar el tema del régimen de visitas, el de la tenencia y el de los alimentos. Se tiene que comprar una heladera, para colmo. Pero al menos sin pasar esta vez, por el padecimiento del marketing.
Ahora le toca a él y no le gusta ni medio. Por suerte van al terapeuta de pareja, para desparejarse, para construir un divorcio exitoso. Ya que fracasaron en la unión, tendrán que triunfar en la separación. ¡Cosas de la posmodernidad!.
Él tendrá que aprender a automanipularse. Ella, a dividir por dos. Ya no se bañarán juntos en el mar ni compartirán la fruta. Con suerte les quedará un puñado de buenos recuerdos. Porque ahora le toca divorciarse a Él, al Divorciador.
Y ahora le toca a él, que se cansó del Mutuo Acuerdo y de los Contradictorios. A él, que le costó tanto casarse, quizás mucho más que separarse... aunque todavía está por verse.
- La sopapa para vos, los discos de pasta para mí-.
- La palangana para mí, el sacacorchos para vos-.
- Pero por favor, no serruchemos al gato-.
Ahora le toca a él, que detesta a las Mediaciones y a las Reparticiones. Resulta que ella, siempre tan pendiente del futuro, le salió con algo así como que se habían quedado sin presente. Precisamente cuando el pasado comenzaba a pesarles en los huesos y cuando el porvenir empezaba a achicárseles.
Ella le pidió perdón por haber insistido con licuadoras, maceteros y estufas adquiridas a fuerza de estudios de mercado. Él le pidió perdón por haber pateado licuadoras, maceteros, estufas y estudios de mercado. Pero no hubo nada qué hacer, porque Ella sigue todavía con la lata del Deseo y su melancolía y Él insiste con que se caga en el Deseo y con que su melancolía le produce pura ira.
Ahora le toca a él abordar el tema del régimen de visitas, el de la tenencia y el de los alimentos. Se tiene que comprar una heladera, para colmo. Pero al menos sin pasar esta vez, por el padecimiento del marketing.
Ahora le toca a él y no le gusta ni medio. Por suerte van al terapeuta de pareja, para desparejarse, para construir un divorcio exitoso. Ya que fracasaron en la unión, tendrán que triunfar en la separación. ¡Cosas de la posmodernidad!.
Él tendrá que aprender a automanipularse. Ella, a dividir por dos. Ya no se bañarán juntos en el mar ni compartirán la fruta. Con suerte les quedará un puñado de buenos recuerdos. Porque ahora le toca divorciarse a Él, al Divorciador.