[center:dadfdc9233]XXVI . Musa
En las tardes del tiempo afligido
(donde acoge la cama los temarios)
en su barco navega, cual corsario,
enterrando tesoros en la tez.
Y se expande por mares solitarios
en la proa de mentes sin tapujos.
Y sin gozos, ni pagas. Ningún lujo.
Solo mía, me invade de una vez.
A merced, como esclavo infelice,
me somete a su mundo de colores.
Y de pronto me invaden, como olores,
una rosa, un páramo y un jazmín
que me llevan a ríos y naufragios
en colchón de abnegada psicodelia.
Y sumerge del llanto a la eutrapelia,
a un sueño, y un Sol hecho arlequín.[/center:dadfdc9233]
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En las tardes del tiempo afligido
(donde acoge la cama los temarios)
en su barco navega, cual corsario,
enterrando tesoros en la tez.
Y se expande por mares solitarios
en la proa de mentes sin tapujos.
Y sin gozos, ni pagas. Ningún lujo.
Solo mía, me invade de una vez.
A merced, como esclavo infelice,
me somete a su mundo de colores.
Y de pronto me invaden, como olores,
una rosa, un páramo y un jazmín
que me llevan a ríos y naufragios
en colchón de abnegada psicodelia.
Y sumerge del llanto a la eutrapelia,
a un sueño, y un Sol hecho arlequín.[/center:dadfdc9233]
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