[center:871ef2f47c]La Niña
(romance)
Reposase blanca niña
sentada en el alféizar,
soñando con una noche
difícil de olvidar.
Era noche diamantina,
de puro blanco y sal.
Y era de brillo de Áuricos,
y no un resplandor del mar.
Era roja, noche roja...
en que la niña ha de estar
sentada blanca y nívea
soñando en el alféizar.
Pero temible Parca era
quien pusiera voluntad;
y en arrebatos de sueños
con cuchillos de metal,
robara su blanca noche,
con mancha roja sin más.
De noche: ¡verde arboleda!
que el vidrio ha de mirar,
presenciando el verde pasto
asesinos sin piedad.
Y roja mancha deviene
y la grana ha de manchar.
Reposase blanca niña
sentada en el alféizar.
No mira ya tan contenta
como solía mirar.
Ahora ve al pasto rojo,
el cual era de mirar
su juego, tan inocente,
corrompido sin piedad.[/center:871ef2f47c]
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(romance)
Reposase blanca niña
sentada en el alféizar,
soñando con una noche
difícil de olvidar.
Era noche diamantina,
de puro blanco y sal.
Y era de brillo de Áuricos,
y no un resplandor del mar.
Era roja, noche roja...
en que la niña ha de estar
sentada blanca y nívea
soñando en el alféizar.
Pero temible Parca era
quien pusiera voluntad;
y en arrebatos de sueños
con cuchillos de metal,
robara su blanca noche,
con mancha roja sin más.
De noche: ¡verde arboleda!
que el vidrio ha de mirar,
presenciando el verde pasto
asesinos sin piedad.
Y roja mancha deviene
y la grana ha de manchar.
Reposase blanca niña
sentada en el alféizar.
No mira ya tan contenta
como solía mirar.
Ahora ve al pasto rojo,
el cual era de mirar
su juego, tan inocente,
corrompido sin piedad.[/center:871ef2f47c]
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