Lautaro L.
Poeta asiduo al portal
Tetramio
"...y a veces una hoja desprendida
de lo alto de los árboles, un lloro
de las linfas que pasan, un sonoro
trino de ruiseñor, turban mi vida."
Enrique González Martínez
Ayer mismo era un transeúnte de la nada
antes de la ficción de la vida,
de las corbatas como moños,
de los zapatos de charol,
de los acordes infinitos,
de la vuelta circular de las palabras.
Antes era un ignorante del dinero,
de la genética, las mentiras,
de que cada hombre ocupa un lugar.
Era todo y era nada, una artilugio del destino,
un camino invisible, creía en la verdad
de la leche, de los juegos,
en la pasión de los monos
y en las certidumbres de la gelatina.
Ahora soy un clavo en la arquitectura
humana, un engranaje oxidado,
un espejo empañado,
un caleidoscopio de nubes.
Si de algo perezco es de ruido,
de recuerdos falseados,
de mortales que me rozan,
de espejismos en la noche,
de comida rápida y de una vida inerte.
Te aconsejo que me evites en las sombras,
bajo el Sol, entre los hierros y las multitudes,
porque si hay algo que no se hacer es descifrar miradas.
"Esplendido", siempre me gustó esa palabra
como si me acercara mas a Dios
como si Dios no fuera un suspiro de la niebla.
Esplendido, quiero volver a serlo, sé que lo seré
cuando ya nada importe,
ni siquiera los mecanismos de la ausencia.
"...y a veces una hoja desprendida
de lo alto de los árboles, un lloro
de las linfas que pasan, un sonoro
trino de ruiseñor, turban mi vida."
Enrique González Martínez
Ayer mismo era un transeúnte de la nada
antes de la ficción de la vida,
de las corbatas como moños,
de los zapatos de charol,
de los acordes infinitos,
de la vuelta circular de las palabras.
Antes era un ignorante del dinero,
de la genética, las mentiras,
de que cada hombre ocupa un lugar.
Era todo y era nada, una artilugio del destino,
un camino invisible, creía en la verdad
de la leche, de los juegos,
en la pasión de los monos
y en las certidumbres de la gelatina.
Ahora soy un clavo en la arquitectura
humana, un engranaje oxidado,
un espejo empañado,
un caleidoscopio de nubes.
Si de algo perezco es de ruido,
de recuerdos falseados,
de mortales que me rozan,
de espejismos en la noche,
de comida rápida y de una vida inerte.
Te aconsejo que me evites en las sombras,
bajo el Sol, entre los hierros y las multitudes,
porque si hay algo que no se hacer es descifrar miradas.
"Esplendido", siempre me gustó esa palabra
como si me acercara mas a Dios
como si Dios no fuera un suspiro de la niebla.
Esplendido, quiero volver a serlo, sé que lo seré
cuando ya nada importe,
ni siquiera los mecanismos de la ausencia.
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