Lo siento, ya no me quedan atardeceres,
ahora solo crepúsculos venden mis ojos...
Siempre me gustó follar en rincones oscuros,
en un acto de latrocinio al mundo,
te sustraes a tí mismo de su decadencia,
mandando al infierno alma, mente y corazón,
desatamos la jauría que retenemos.
Hay una nube espesa, tornasolada por el sol,
demasiado etérea para ser real,
que se extiende sobre la ciudad expandida,
por las paredes y techos de mi cuarto,
y retuerce sus edificios sobre mi cama.
Es ser puros sentidos, piel herida,
por sudores de dos cuerpos que se golpean
contra los muros, llegando a la asexualidad,
que conlleva la confusión y la rabia,
de unas entrañas que rompen sus barreras.
"When a dead man walks..."
Es una sensación demasiado cercana
para no escuchar la melodía...
¿Quién no ha muerto muchas veces?
¿Quién no conoce la huída...?
Hay dolor de estucado en la rodilla,
por una postura ingrávida de contorsionista,
el labio desgarrado que pierde su humanidad,
y la lengua crea el silencio que deja paso
a las mágicas palabras de los gemidos.
Hay una sonrisa que ilumina,
los rincones oscuros de mis recuerdos,
una pupila que niega al recuperar la mente
que jamás te ha conocido,
no hay dioses, y todo acaba.
- ¡Celebremos nuestro aniversario!-
La ciudad extravía mis pasos por mi casa,
me llega a la boca el sabor metálico
de un piercing en la lengua.
- ¡Lo siento ya no me quedan atardeceres!
ahora solo crepúsculos venden mis ojos...
Siempre me gustó follar en rincones oscuros,
en un acto de latrocinio al mundo,
te sustraes a tí mismo de su decadencia,
mandando al infierno alma, mente y corazón,
desatamos la jauría que retenemos.
Hay una nube espesa, tornasolada por el sol,
demasiado etérea para ser real,
que se extiende sobre la ciudad expandida,
por las paredes y techos de mi cuarto,
y retuerce sus edificios sobre mi cama.
Es ser puros sentidos, piel herida,
por sudores de dos cuerpos que se golpean
contra los muros, llegando a la asexualidad,
que conlleva la confusión y la rabia,
de unas entrañas que rompen sus barreras.
"When a dead man walks..."
Es una sensación demasiado cercana
para no escuchar la melodía...
¿Quién no ha muerto muchas veces?
¿Quién no conoce la huída...?
Hay dolor de estucado en la rodilla,
por una postura ingrávida de contorsionista,
el labio desgarrado que pierde su humanidad,
y la lengua crea el silencio que deja paso
a las mágicas palabras de los gemidos.
Hay una sonrisa que ilumina,
los rincones oscuros de mis recuerdos,
una pupila que niega al recuperar la mente
que jamás te ha conocido,
no hay dioses, y todo acaba.
- ¡Celebremos nuestro aniversario!-
La ciudad extravía mis pasos por mi casa,
me llega a la boca el sabor metálico
de un piercing en la lengua.
- ¡Lo siento ya no me quedan atardeceres!